Este blog busca difundir algunas fuentes de la obra vygotskiana publicada en español, así como traducir algunos artículos editados en revistas y libros o bajados de la red; todo relacionado con Vygotski.

martes, 22 de mayo de 2018

Toomela



¿Cuáles son las funciones psicológicas superiores?
Aaro Toomela
Integr Psych Behav 2016, 50 (1): 91-121.

Traducción: Efraín Aguilar

El concepto de funciones psicológicas superiores (FPS) puede parecer bien conocido en la psicología actual – algunos quizá rechacen la idea de distinguir procesos psicológicos “superiores” de “inferiores” mientras otros estén de acuerdo con que tal distinción está  justificada. Pero en ambos casos ahí está la idea. Sin embargo hay muchas preguntas que necesitan ser respondidas para decidir si existen los procesos psicológicos “superiores”. Uno podría estar tentado de comenzar la discusión de las FPS a partir de los avances recientes de su estudio. En ese caso, este artículo debería terminar aquí. Ahora, estoy seguro, muchos lectores podrían dar numerosos ejemplos de estudios de las FPS conducidos en las últimas dos décadas. Así, debo ser ignorante en el campo para no conocerlos y no escribir un buen resumen de su estado actual. Pero soy arrogante y no estoy de acuerdo con el diagnóstico de ignorante. Antes que el lector modifique el diagnóstico – en vez de ignorante proponer severamente ignorante con anosognosia – veamos algunas razones por las que sugiero que los estudios de las FPS son extremadamente raros hoy y casi nada nuevo se ha descubierto acerca de ellas – en los límites de mi ignorancia, por supuesto.
Imaginemos que hay un grupo de científicos a quienes gustaría estudiar los autos. Para estudiar cualquier cosa, como lo demostró Popper de modo convincente (cf. Popper 2002; ver también Münsterberg 1899), el investigador primero debe definir lo que va a ser estudiado.1 Este grupo de científicos halla una bonita teoría, donde un auto es definido como un objeto con ruedas, motor y muchas otras partes. Pero a nuestros académicos no les gusta las definiciones largas. Entonces toman lo que más les atrae y definen al carro como una cosa con ruedas. Y entonces comienzan a estudiar cualquier cosa con ruedas y declaran que esos estudios están hechos para entender mejor a los autos. En tal situación no debería sorprender que pronto muchas cosas diferentes sean estudiadas como carros por nuestros académicos: algunos quizá estudien autos, pero otros estudiarán bicicletas, trolebuses, carretillas o lo que tenga ruedas. Hasta los niños con patines podrían clasificar como carros según esa definición. Ahora, si alguien quisiera escribir un resumen de las investigaciones recientes sobre los autos, surge una tontería de la síntesis del estudio o bien el autor tiene que sugerir que no ha habido estudios sobre carros sino estudios de cosas con ruedas, algunos de los cuales pueden ser autos. Y en realidad no hay nada que resumir pues los autores de los estudios no se preocuparon por definir lo que estudiaron, sino solo decir que se había estudiado un automóvil, una cosa con ruedas.

1 Muy a menudo la primera y más importante pregunta a ser respondida por la ciencia es: exactamente qué es la cosa o fenómeno a estudiar. La pregunta puede surgir, ¿cómo podemos definir antes, lo que vamos a descubrir después de nuestros estudios? Popper, sin embargo, demostró que nada puede ser observado a menos que hayamos definido lo que es, acerca de lo que vamos a hacer observaciones. La razón aquí es clara: el mundo puede ser descrito de formas interminables y por lo tanto para observar, necesitamos seleccionar lo que vamos a observar (y, así, lo que vamos a ignorar – ¡todo lo demás!). No hay contradicción aquí. Nuestras definiciones antes de los estudios son realmente hipótesis acerca de lo que estamos  estudiando. A través de los estudios o rechazamos nuestras hipótesis o las sostenemos como teorías o modelos hasta que se halle una evidencia que las falsee. Así, uno puede decir que al inicio de los estudios, nuestras definiciones reflejan lo que suponemos es la cosa o fenómeno estudiado, y después de los estudios nuestras definiciones devienen la teoría de la cosa o fenómeno estudiado.

Sugiero que la situación de los estudios de las FPS corresponde hoy al estado de las cosas en la carología imaginaria; recién describí: las definiciones de las FPS o no existen o son incompletas. Así lo que es estudiado bajo el nombre de FPS permanece poco claro y no puede surgir de ello una teoría coherente de la investigación reciente. Hay dos posibles salidas a la situación. Una sería asumir que la psicología solo empieza a comprender las FPS.  En ese caso tendríamos que tomar los estudios actuales y tratar de construir una teoría (más) coherente de lo que serían las FPS o si existe algo así en absoluto. La otra salida sería  buscar en la historia de la psicología y preguntar si las respuestas pueden hallarse ahí. Considerando la ceguera histórica de la psicología hoy (cf. Toomela 2007a, 2010c, 2012; Toomela y Valsiner 2010) no sorprendería “descubrir” que todas las preguntas necesarias ya han sido preguntadas hace mucho tiempo y aún más: se ha dado respuestas teóricamente bien justificadas.
Primero demos una (muy) breve mirada en la emergencia de la idea que las funciones psíquicas pueden ser arregladas jerárquicamente de modo que sus formas superiores e inferiores pueden ser distinguidas. Hallo una y otra vez que el desarrollo de casi toda idea fundamentalmente importante de la historia del pensamiento humano se remonta hasta Aristóteles. También es cierto acerca de la noción de FPS, como veremos a continuación.

Raíces de la idea: Aristóteles

La idea de la naturaleza jerárquica de la psique fue discutida por Aristóteles en diferentes obras. Él distinguió entre el poder nutritivo que caracteriza a toda vida, sensación o percepción que caracteriza a los animales, y la razón, que caracteriza solo a los humanos:

Este poder de auto-nutrición puede ser separado de los otros poderes mencionados, pero estos no de aquél —en los seres mortales al menos. El hecho es obvio en las plantas; para ellas es el único poder psíquico que poseen. […] es la posesión de la sensación lo que nos lleva por primera vez a hablar de las cosas vivas como animales […] el alma es la fuente de estos fenómenos y es caracterizada por ellos, verbigracia, por los poderes de la auto-nutrición, sensación, pensamiento y movimiento. (Aristotle 1984c, p. 658; 413a33–413b12)

Una idea similar puede ser hallada en otra parte:

La vida parece común hasta para las plantas, pero estamos buscando lo que es peculiar para el hombre. Excluyamos, por lo tanto, la vida de la nutrición y el crecimiento. Luego habría una vida de percepción, pero ello también parece ser común hasta para los caballos, el buey y todo animal. Queda, entonces, una vida activa del elemento que tiene un principio racional  (Aristotle 1984b, p. 1735; 1098a1–5)

Además, no solo es el poder de la percepción poseído por los animales; los animales también memorizan lo percibido:

Los animales diferentes al hombre viven por las apariencias y los recuerdos, y tienen poco de experiencia conectada; pero la raza humana también vive por el arte y los razonamientos.
(Aristotle 1984a, p. 1552; 980b26–27)

Hoy no aplicaríamos el “poder nutritivo” o la cualidad de estar vivo a la psique. Pero la  percepción y la memoria son fenómenos psíquicos según cualquier comprensión moderna. ¿Pero, según Aristóteles, qué distingue específicamente a la psique humana de aquella de los demás animales? La psicología de Aristóteles resulta bastante compleja; para nuestros propósitos no hay necesidad de profundizar en los detalles de la misma. Más bien  me gustaría ofrecer dos puntos más interesantes que Aristóteles hizo sobre los humanos:

[…] el hombre es por naturaleza un animal político […] Ahora, que el hombre es más un animal político que las abejas o cualquier otro animal gregario es evidente. La naturaleza, como decimos a menudo, no hace nada en vano, y el hombre es el único animal que tiene el don del habla. Y mientras que la sola voz no es más que indicación de placer o dolor, y por lo tanto se halla en otros animales […] el poder del habla está destinado a establecer lo oportuno y lo inoportuno, y por lo tanto lo justo y lo injusto. Y es una característica del hombre que solo él tiene algún sentido del bien y del mal, de lo justo y lo injusto, y similares […] el individuo, cuando está aislado, no es autosuficiente; y por lo tanto él es como una parte en relación con el todo. Pero el que no puede vivir en sociedad, o que no la necesita porque es autosuficiente consigo mismo, debe ser una bestia o un dios […] (Aristotle 1984e, pp. 1987–1988; 1253a3–29)

Así, primero, los humanos son “animales políticos”: pertenecen a la sociedad organizada. Sin la sociedad, un humano sería solo una bestia. Y segundo, es un poder del habla el que permite a los humanos darle sentido al mundo de acuerdo a categorías no accesible para otros animales. Aquí, yo creo, es digno de subrayar que Aristóteles era muy consciente de que la similitud externa de ciertas conductas no necesariamente implican identidad:  otros animales también emiten sonidos para expresarse, pero no tienen lenguaje. Con demasiada frecuencia hoy los eruditos deducen erróneamente identidad de similitud (parcial) – como veremos también adelante, hay todos los motivos para distinguir lenguaje (humano) de formas de señalización usadas por otros animales.
Por últimos, pero no menos importante, hay dos ideas más muy interesantes de  Aristóteles sobre el tema:

La probabilidad y los resultados del azar son apropiados para los agentes capaces de buena suerte y de acción en general. […] Por lo tanto lo que no es capaz de actuar no puede hacer nada por casualidad. Así una cosa inanimada o una bestia o un niño no puede hacer nada por casualidad, porque es incapaz de elegir […] (Aristotle 1984d, p. 337; 197b1–8)

De esta cita podemos ver, primero, que los humanos devienen psíquicamente humanos; los niños son al respecto más parecidos a otros animales que a los humanos adultos. Esto es bastante natural si consideramos, como ya vimos, que los humanos devienen  humanos en la comunidad humana. Y segundo, en el lenguaje actual, diríamos que  Aristóteles atribuyó el libre albedrío –la capacidad de tomar decisiones – solo a los humanos.
En suma, Aristóteles atribuyó solo a los humanos ciertos poderes racionales de la psique basados en el lenguaje, que se desarrolla en la comunidad humana. Estos poderes específicamente humanos son jerárquicamente superiores; los humanos también perciben y memorizan como otros animales y tiene poderes nutritivos como todas las creaturas vivientes, plantas incluidas.

Emergencia de la ciencia de las funciones mentales superiores: Wundt

Ahora saltamos más de 2000 años – muchos académicos han discutido ideas acerca de la mente humana durante ese tiempo y varios detalles interesantes han sido agregados al cuadro pero nada substancialmente nuevo ha sido propuesto. Nos detenemos un momento en las ideas de Wundt. La razón principal para ello no es que él tuviera algo interesante que agregar a las ideas sobre las FMS que hallamos en las obras de Aristóteles. Pero agregó algo de fundamental importancia: planteó la cuestión de la metodología científica, cómo deberían ser estudiados los procesos psíquicos superiores.
Así, Wundt, al seguir las ideas propuestas por Lazarus y Steinthal, sugirió que los procesos mentales superiores – aquellos creados en y por la sociedad – deben ser estudiados de modo diferente a los inferiores, los procesos mentales individuales; el estudio de los procesos mentales superiores pertenece al reino de lo que él llamó “psicología de los pueblos” (Völkerpsychologie):

[…] ‘psicología de los pueblos’. Las ciencias mentales comenzaron a darse cuenta de la  necesidad de una base psicológica; […] Todos los fenómenos con los que tienen que ver las ciencias mentales son, de hecho, creaciones de la comunidad social. El lenguaje, por ejemplo, no es el descubrimiento accidental de un individuo; es el producto de los pueblos […] Hoy, sin duda, la psicología popular puede considerarse como una rama de la psicología […] Su problema se relaciona con aquellos productos mentales que son creados por una comunidad de la vida humana y son, por lo tanto, inexplicables solo en términos de consciencia individual, ya que presuponen la acción recíproca de muchos. […] Así, entonces, en el análisis de los procesos mentales superiores la psicología de los pueblos es un suplemento indispensable de la psicología de la consciencia individual. (Wundt 1916, pp. 2–3)

Aún más, Wundt también resaltó la necesidad de estudiar el desarrollo, la génesis de los procesos mentales:

La psicología popular, sin embargo, en su investigación de los varios estadios del desarrollo  mental exhibido por la humanidad, nos lleva por el camino de la verdadera psicogénesis. Revela condiciones primitivas bien definidas, con transiciones que conducen a través de una serie casi continua de pasos intermediarios, a las civilizaciones más desarrolladas y superiores. Así, la psicología de los pueblos es, en un sentido importante de la palabra, psicología genética. (Wundt 1916, p. 4)

Así, las ideas de Wundt acerca de la naturaleza de los procesos mentales superior no eran  muy diferentes de las de Aristóteles. Pero él contribuyó sustancialmente al desarrollo de la metodología de la psicología. Quizá lo más notable de sus ideas en este contexto era que para entender la mente, la historia de la especie humana debe ser estudiada; estos estudios no incluyen a los individuos sino a las comunidades, las sociedades.
Pero yo diría que las ideas más importantes para comprender la psique y las formas “superiores” específicamente humanas necesitaban otro movimiento sustancial. Hasta ahora, y de hecho prácticamente en toda la psicología de hoy, las FPS fueron (y son) conceptualizadas ya sea por el modo como se expresan en las conductas o como resultado de ellas, o por lo que parece relacionarse con ellas. Así las FPS pueden ser definidas como conductas no observadas en otros animales (por ej., lenguaje, artes, matemáticas o lógica formal, etc.) o son definidas por su probable origen (por ej., social, histórico) o por su relación con algún otro concepto psicológico (por ej., intersubjetivo, mediado por el uso de artefactos, mediado por el lenguaje). Lo que todavía falta es preguntar y responder a la pregunta: ¿qué son las FPS? De hecho no sorprende, porque aún falta conceptualizar “qué es” el fenómeno mental a estudiar. Peor todavía, la psicología hoy (prácticamente sin excepciones) ha olvidado cómo el “qué” puede ser conceptualizado y no comprende por qué esta pregunta debe ser hecha. La única teoría que realmente preguntó – y respondió – esta cuestión fue la de Vygotski.
Antes de ir a una discusión detallada de la teoría de Vygotski sobre las FPS, se debe aclarar un punto importante. Un revisor de la primera versión de este artículo sugirió que una discusión detallada de las características de las FPS, propuesta por Vygotski, no  interesaría a los no-vygotskianos. La psicología es de hecho separada a menudo en campos de acuerdo con las teorías creadas por ciertos individuos, quienes devinieron casi ídolos del campo. Por qué es así, necesitaría un análisis separado que va más allá del objetivo de este trabajo. Lo cierto, sin embargo, es que la división en campos caracteriza el estado inmaduro y problemático de una ciencia. Aquellas divididas en campos, hacen sus elecciones entre las teorías existentes que les “gustan” o “disgustan”. La ciencia, sin embargo, no es acerca de escoger entre teorías agradables comparándolas. La ciencia es acerca de la verdad, acerca de sí la teoría corresponde a la realidad externa o no. Así, en lugar de comparar teorías, un científico mejor puede preguntar, en el caso de  cada teoría, si está o no justificadamente relacionada con lo que sabemos acerca de la realidad.
En el caso de las FPS, hasta donde sé, Vygotski ha definido una categoría especial de los procesos psíquicos que son reales; al menos su definición de las FPS puede ser organizada en un todo coherente que encaja con lo que se sabe hoy de las funciones  mentales. Esto no puede decirse de las teorías que o niegan la existencia de las FPS o que las definen de modo diferente a Vygotski. Así, no debería importar que el lector sea o no vygotskiano. Lo importante, es dar un relato tan detallado como sea posible de cómo las FPS son definidas para dar un siguiente paso y entrar en los estudios enfocados en ellas. Esto es lo que hago en este artículo. Proporciono las principales características dadas por Vygotski. Como éste nunca discutió todas las características juntas, descubrimos que debemos ir más allá de él y elaborar sus ideas. Pero, al mismo tiempo, resulta que no hay necesidad de abandonar nada de su relato: al elaborar y conectar diferentes partes de su definición, terminamos con una teoría coherente sobre aspectos importantes de la mente específicamente humana.

Vygotski – Teoría de las funciones psicológicas superiores

Vygotski discutió la noción de FPS de modo extenso y a gran detalle casi un siglo atrás. Proporcionó en total 11 características definitorias de las FPS en diferentes trabajos. Hoy, la mayoría de las características definitorias de las FPS son olvidadas o ignoradas. Entonces, en lugar de ellas, muy en línea con los principios de investigación de nuestra imaginaria carología discutida antes, todo con ruedas.... perdón, todo con origen social puede ser estudiado bajo el nombre de FPS. No estoy solo cuando digo esto. Valsiner (2012) llamó la atención a lo que nombraba “la estrategia del mantenimiento selectivo de la  moderna psicología: una forma de escribir un relato de historia de la disciplina que destaca alguna parte del pasado para enlazarse con el presente, mientras mantiene otras partes del todo alejadas de ese hecho destacado” (p. 47). Él continuaba:

Un ejemplo similar puede ser hallado en el mantenimiento selectivo de las ideas de Liev Vygotski. Es desde su perspectiva cultural-histórica centrada en la persona que nuestros seguidores contemporáneos de Vygotski selectivamente priorizan el papel del “otro social” -el ambiente social, el “más experto” compañero o padre/maestro del niño— y prefieren pasar por alto la centralidad de la persona misma. Aclaman a Vygotski por enfocarse en la  primacía de lo social en el proceso ontogenético, pasando por alto el papel de la persona  activa que se construye a sí misma dentro del contexto social. En esa glorificación del enfoque social, la principal idea de Vygotski del orden jerárquico (funciones psicológicas “superiores” e “inferiores”) es dejada en la periferia de la cobertura, y el enfoque en el juego y la fantasía individual apenas es mencionado. (ibid.)

Definición de FPS

Ahora necesitamos definir las FPS. Echemos una mirada a cómo fueron definidas en la teoría de Vygotski.2 Al hacerlo, buscaremos una respuesta a una importante cuestión, que
surge al comparar la definición de Vygotski con la que hoy se sigue. Como lo mencioné en el primer pie de página, no podemos estudiar cualquier cosa sin alguna definición del objeto o fenómeno estudiado. Al mismo tiempo, lo que realmente es la cosa o fenómeno, lo podemos revelar solo después de los estudios. Así, las primeras definiciones deben entenderse como conjeturas o hipótesis acerca de lo estudiado. Por lo tanto hay también la  posibilidad que la definición de Vygotski no estuviera bien justificada y los estudios posteriores hayan ayudado a llegar a una mejor comprensión de las llamadas Funciones Psicológicas Superiores.

2 Atribuyo toda la teoría “cultural-histórica”, como se le denomina hoy, a Vygotski. Lo hago a pesar de que algunas importantes publicaciones teóricas le son atribuidas junto con Luria. Al comparar las primeras obras psicológicas de Vygotski (entre 1924–1929), obviamente escritas solo por él, con las posteriores como si fuera coautor con Luria, he llegado a la conclusión subjetiva de que Luria no agregó nada teóricamente notable a su teoría. Está claro que Luria ha extendido la teoría de Vygotski y ha  contribuido sustancialmente a su desarrollo, especialmente en neuropsicología. Pero todas esas nuevas contribuciones emergieron años después de la muerte de Vygotski. Quizás vale la pena mencionar que independientemente de si mi impresión es correcta o no, los argumentos en este artículo no cambiarían.

Vygotski buscaba comprender la mente humana. A lo largo de sus estudios, y al continuar la larga tradición de distinguir la jerarquía de los niveles del funcionamiento de la psique, llegó a la conclusión que hay formas específicamente humanas de la psique o la mente relacionadas con el hecho que los humanos comparten el ambiente cultural, ambiente cuya continuidad no está determinada por factores biológicos sino más bien a través de las relaciones sociales de la gente. Así, él buscaba entender de qué modo las funciones psicológicas humanas se relacionan con el mundo cultural-social. Vygotski propuso la teoría de las Funciones Psicológicas Superiores para explicar la emergencia de formas específicamente humanas de la psique. De acuerdo con él, las FPS son estructuras mentales de un tipo específico:

Como lo muestran nuestros estudios, no solo ocurre una reconstrucción y prefeccionamiento interior de las funciones separadas en el proceso del desarrollo psicológico en el niño, sino que los lazos y relaciones intra-funcionales también se alteran del modo más radical. Como resultado de estos cambios, aparecen nuevos sistemas psicológicos que unen, en compleja cooperación y en combinaciones complejas, varias funciones elementales separadas. Al carecer de una mejor definición, llamamos a estos sistemas psicológicos, a estas unidades de un orden superior que toman el lugar de las funciones elementales homogéneas, aisladas, las funciones psicológicas superiores (Vygotsky and Luria 1994, p. 162, énfasis en el original)

En total, he hallado 11 características de las FPS en la obra de Vygotski. Las FPS son: (1) sistemas psicológicos, (2) que se desarrollan de procesos naturales, (3) mediados por símbolos, (4) formas de cooperación psicológica, que son (5) internalizadas en el curso del desarrollo, (6) productos del desarrollo histórico, (7) de la consciencia y (8) de voluntarias (9) formas activas de adaptación al ambiente, (10) cambiantes dinámicamente en el desarrollo, y (11) la ontogenia de las FPS recapitula la historia cultural.

Once características de las FPS en sus relaciones jerárquicas

Las características de las FPS dadas por Vygotski en sus diferentes obras, no están en relación complementaria al mismo nivel de análisis. Es más, algunas características son más generales y otras en realidad resultan de esos atributos de orden superior. Yo di las características en el orden lógico para, en mi opinión, reflejar lo mejor de las relaciones jerárquicas internas entre ellas. Comenzaré desde lo más fundamental. A lo largo de la  discusión también vemos que algunas de las características definitorias de las FPS son esenciales mientras que otras pueden ser entendidas como secundarias – estas pueden ser  deducidas de las características esenciales. Pero incluso las características secundarias son importantes; permiten elaborar la comprensión de las FPS y quizás también hacen más fácil reconocer las FPS mientras se estudia el funcionamiento psíquico.

Las FPS son sistemas psicológicos

Como ya vimos en la cita anterior, las FPS son sistemas psicológicos. Tales sistemas no son homogéneos sino todos diferenciados, donde componentes diferentes ejecutan tareas diferentes. Todos estos componentes no están conectados mecánicamente; comprenden una estructura unitaria, cuyas cualidades son diferentes de las cualidades de sus componentes (Vygotsky 1983a, 1984a, 1994). Como partes del todo, los componentes también cambian. Así la atención puede ser lógica, la memoria lógica es al mismo tiempo voluntaria, etc. (Vygotsky 1983c).
Siguen consecuencias muy importantes, si tomamos este enfoque, al que también he llamado estructural-sistémico.3 De modo más importante, lo que cambia es la esencia de la explicación científica (ver también Toomela 2012). Si queremos entender los sistemas, necesitamos conocer qué son sus componentes, cómo estos componentes están relacionados unos con otros, y qué caracteriza al todo hecho de los componentes (Vygotsky 1982b, 1994). Por lo tanto, si queremos entender por qué una estructura cambió, buscamos un elemento que o fue incluido en un todo en el proceso de la síntesis jerárquica o fue excluido de él en el proceso de la desintegración. Otra posibilidad sería el cambio del modo específico en que los elementos están conectados. Hoy, casi sin excepciones, otro enfoque de la explicación científica es adoptado en psicología. De acuerdo con ese punto de vista, la  emergencia de la novedad es atribuida a “causas” que linealmente hacen que el “efecto” emerja.

3 Estructura y sistema son dos términos que fueron usados como sinónimos por Vygotski. Hoy ambos términos han adquirido connotaciones engañosas, especialmente en la psicología anglo-americana. Así  estructuralismo puede referirse a atomismo, y sistema en el llamado enfoque de los sistemas dinámicos es entendido como algo opuesto a estructura. En lugar de inventar otro término, he usado el término “estructural-sistémico” para referirme a la comprensión de acuerdo con la cual el mundo es un sistema compuesto de elementos o componentes en relaciones específicas a diferentes niveles de análisis. Lo que es un todo en un nivel de análisis puede ser un componente de una estructura más compleja en otro. Los todos que emergen de una síntesis jerárquica de elementos tienen cualidades (para la definición de cualidad ver Toomela 2014c) que son diferentes de las cualidades de las partes de las que están compuestos. Este punto de vista fue seguido por Vygotski (y muchos otros psicólogos europeos continentales de esta época, de modo más notable los psicólogos gestalt).

Sugiero, como lo he hecho en otra parte (más recientemente en Toomela 2015b), que la teoría de Vygotski no puede ser del todo entendida desde la perspectiva causa → efecto. Solo la consistente interpretación estructural-sistémica de sus ideas permite reconocer el todo significativo, su teoría “cultural-histórica”.

Las FPS se desarrollan de procesos naturales

Vygotski distinguió dos líneas del desarrollo, natural y cultural. De acuerdo con él, las funciones psicológicas culturales, por ej., las FPS, se desarrollan de procesos naturales. Pero en el proceso del desarrollo, causa y efecto cambian dialécticamente sus posiciones de modo que la emergencia de los procesos culturales de los naturales lleva al cambio de todos los procesos naturales (Vygotsky 1983a; Vygotsky and Luria 1994).
¿Cómo darle sentido? Puede parecer que Vygotski se ha basado aquí en el pensamiento lineal causa → efecto  y solo propone relaciones bidireccionales causa-efecto entre procesos “naturales” y “culturales”. Qué podría significar tal explicación lineal, sería  imposible interpretarlo en el todo de la teoría de Vygotski. Todo deviene coherente inmediatamente después que tomamos el enfoque estructural-sistémico. Los procesos “naturales” resultan ser los componentes de donde son sintetizados los procesos “culturales”. En teoría, las cualidades de los componentes cambian cuando entran en el todo; y el todo emerge con cualidades que no caracterizan los componentes antes de que hayan entrado en el todo. Después de la síntesis, las partes del todo adquieren algunas de las características del todo. En particular, cuando los procesos naturales son sintetizados en las FPS, dejan de existir como procesos naturales. Su funcionamiento comienza a seguir los principios de la función del todo.
Lo siguiente bajo este encabezado es averiguar qué eran para Vygotski los procesos naturales que fundamentan el desarrollo de las FPS. No he hallado una lista de ellos en sus obras. Pero él ha discutido el desarrollo cultural de los procesos naturales en diferentes trabajos. Así, al juntarlos todos, él distinguió seis procesos naturales: percepción (cf. Vygotsky 1960a, 1982b), intelecto práctico y planificación (cf. Vygotsky 1982b, 1984b; Vygotsky and Luria 1994), memoria (Vygotsky 1960a, 1983a, 1984a; Vygotsky and Luria 1994), atención (cf. Vygotsky 1956b, 1983a, 1984a), emociones (cf. Vygotsky 1926, 1960a) y habla (cf. Vygotsky 1934, 1984c). Así, estos son los componentes que, cuando se unen en un todo de una manera novedosa, hacen las FPS.

Las FPS son mediadas por símbolos

De acuerdo con Vygotski, las FPS o procesos culturales “incluyen en su estructura, como parte central y principal de todo el proceso, la utilización de un signo” (Vygotsky 1934, p. 110). Así el nuevo elemento que distingue los procesos culturales de los naturales es el signo  – que en el lenguaje de Vygotski fue a menudo usado como sinónimo de habla. Sin embargo, aprendimos que el habla es uno de los procesos naturales. De hecho, él fue muy claro al respecto:

Encontramos que la floración más temprana de la operación del signo más compleja ocurre tan temprano como en el sistema de las formas puramente naturales del comportamiento, y así que las funciones superiores tienen su periodo ‘pre-natal’ del desarrollo  ligándolas con la base natural de la psique del niño. (Vygotsky and Luria 1994, p. 148)

Si pensamos acerca del resto de los elementos de las FPS – percepción, intelecto práctico, memoria, atención y emociones – entonces todos ellos deben ser parte de la mente natural como un todo. No habría nada por memorizar sin la percepción y el pensamiento, no habría nada qué atender, nada por sentir. Ahora las operaciones del signo también emergen como procesos naturales al inicio de su desarrollo. Es más, las operaciones del signo serían imposibles sin percepción, memoria, atención y pensamiento. Así ellas deben pertenecer al sistema de la mente natural. ¿Cómo y por qué en ese caso deberían emerger las FPS, si las operaciones del signo ya pertenecen a un sistema de mente natural?
No he hallado una respuesta a esta pregunta en las obras de Vygotski. Sin embargo, el problema no requiere una solución muy compleja. De acuerdo con el enfoque estructural-sistémico, los sistemas a un nivel de análisis pueden llegar a ser solo partes o elementos de otro. Si las partes de los sistemas son sistemas en sí mismos, entonces pueden cambiar – ellos cambian cuando nuevos elementos son introducido en ellos o emergen nuevos tipos de relaciones entre los elementos existentes. Si la parte cambia, el todo también cambiará. Es por esto que emergen en realidad las FPS: primero se desarrollan las operaciones del signo naturales en la mente natural. En el curso del desarrollo posterior, las operaciones del signo también cambian. Las FPS emergen exactamente cuando estos nuevos tipos de operaciones del signo son sintetizados con los demás elementos naturales de la mente.
También podemos ser más específicos y definir, lo que es la esencia del desarrollo de las operaciones del signo de naturales a culturales. Dos ideas de Vygotski nos ayudarán más. Primero, él sugirió que la función de los signos en las FPS es mediar la influencia de los estímulos externos en las reacciones del organismo. Con esta mediación, un organismo se  emancipa de la influencia directa del campo perceptual en su conducta (Vygotsky 1983a, 1994; Vygotsky and Luria 1930). En otras palabras, las operaciones del signo permiten procesar la información percibida de modo diferente a las formas puramente perceptuales de organizar las experiencias. De este modo la posibilidad para elegir emerge en ambientes perceptualmente similares. Regresaremos a este tema después.
Segundo, Vygotski hizo una interesante declaración cerca del desarrollo de las operaciones del signo:

El estudio detallado muestra que el signo, aplicado aquí como un recordatorio de cierto estímulo, todavía no está completamente separado del último; junto con el estímulo forma un tipo de estructura general sincrética que abarca tanto el objeto como el signo y que aún no sirve realmente como un medio de memorización. (Vygotsky and Luria 1994, p. 148)

En esta cita, Vygotski se refiere a estudios de memoria mediada hechos en niños que ya se desarrollan a lo largo de la línea cultural del desarrollo. Si leemos con cuidado, debemos prestar atención a “completamente” – el signo… aún no está completamente… separado del estímulo (perceptual). Después, de nuevo, vemos que, de hecho, las operaciones del signo siguen cambiando cualitativamente mucho después de que se convirtieron en culturales. El principal salto cualitativo de las operaciones del signo de naturales a culturales en mi opinión es, sin embargo, sugerido en la cita: los signos naturales no son distintos de las imágenes perceptuales a las que ellos se refieren, mientras que los signos culturales son de modo creciente diferentes de ellas.
La misma idea puede ser expresada de una manera (esperemos) más simple. Cada signo cultural (o “símbolo”; el término que puede ser usado como sinónimo de “signo” en este contexto) es definido por cuatro características (Toomela 1996b). Primero, un signo debe ser un objeto, acto conductual o fenómeno que puede ser directamente percibido a través de órganos sensoriales. La razón para esto es clara: los signos son en primer lugar usados para la comunicación. Ésta sería imposible si los signos producidos por uno, no fueran percibidos por el otro participante del acto de la comunicación.
Segundo, el significado del signo debe superponerse entre los organismos comunicantes.4 Aquí es importante que los signos sean objetos artificiales creados por organismos; ellos no son cosas físicas o bióticas naturales o fenómenos (el término “señal” podría ser usado para formas innatas de comunicación, tales como el canto de los pájaros o comportamientos de advertencia comunes en muchos animales). Así la superposición del significado debe ser convencional; debe haber emergido a través de los errores y éxitos del aprendizaje en los intentos de actos de comunicación.

4 En 1996 usé el término “compartido” en lugar de superpuesto. Aun cuando “compartido” se usa por lo común en tal contexto, la palabra es errónea y no transmite la idea lo suficientemente bien. Compartir – aun cuando se refiere a usar o disfrutar juntos, al mismo tiempo implica dividir (cf. Barnhart 1988, “compartir”, p. 993). Si la gente comparte la comida, por ejemplo, disfrutan el tiempo al comer juntos pero la comida que consumen es muy diferente. No habría comprensión de los signos comunicativos, si el significado fuera en realidad “compartido”, es decir, dividido. En realidad la comprensión emerge cuando el significado del signo se superpone (intra mentalmente) entre los organismos comunicantes.

Tercero, los signos se refieren a algo más, algún objeto, evento, o fenómeno. La referencia es la esencia de la comunicación con signos: los objetos artificiales son creados por los  comunicadores para alcanzar estados mentales que se superponen a los aspectos comunicados del mundo.
Por lo común los signos o símbolos son definidos solo por la tercera o por la segunda y la tercera características que di. Olvidar la primera quizás no hace mucho daño a la teoría, a menos que se pregunte cómo los signos en realidad son usados en la comunicación. Como los órganos sensoriales son los únicos sistemas mediante los cuales nos relacionamos mentalmente con el mundo que nos rodea, la primera característica no puede ser ignorada cuando la comunicación verdadera debe ser entendida.5
Si queremos entender las FPS, si queremos comprender las características únicas de la mente humana, las cuatro características de los signos culturales devienen absolutamente necesarias. Entonces, cuarto, debe ser posible usar un signo ya sea en formas o en contextos que son diferentes de las formas o contextos donde aparecen los referentes de los signos. Además, le agrego ahora la idea que permaneció hasta cierto punto implícita en mis artículos de 1996 (Toomela 1996a, b): es posible usar signos de modo diferente a sus  referentes porque los principios de acuerdo con los cuales los signos son usados, son  diferentes de los principios de acuerdo con los cuales los referentes del signo existen e interactúan con el mundo. Más adelante se discutirá por qué y cómo la emergencia de la cuarta característica subyace a la emergencia de una mente exclusivamente humana.

5 Consecuencias teóricas muy importantes derivan de comprender que la comunicación se basa en objetos artificiales detectados. Estos temas permanecen más allá del objetivo de este trabajo. Solo menciono la idea para entender la importancia de este hecho. Es decir, el que todos los signos y símbolos deben ser asequibles a los sentidos excluye la posibilidad que los signos del mundo que nos rodea existen de modo independiente de un intérprete. Nuestros sentidos reaccionan solo a ciertos aspectos de los mundos físico y químico, mientras los signos pertenecen al mundo social-psicológico. Los objetos que percibimos como signos visuales, por ejemplo, están realmente separados en millones de piezas cuando el contacto con la luz es transformado en una pauta de señales neuronales. Con base en la pauta de activación de los receptores y las señales neuronales correspondientes, las figuras deben ser distinguidas del fondo y sintetizadas de nuevo  en un signo completo en la mente. Los signos tampoco se refieren externamente; la palabra “perro” no se conecta directamente con un perro verdadero en el mundo físico-biótico. La conexión es siempre y  exclusivamente intra mental. Así el signo – unidad de forma comunicativa y su referente – emerge solo en la interacción individual-ambiental, en la psique. Este punto puede ser difícil de aceptar. Tal vez pudiera ayudar a entenderlo si pensamos si habría signos en el mundo si no hubiera nadie que los interpretara. El signo sin significado, la forma sin significado (intra mental) no es un signo sino solo un objeto físico más.

Estas características ayudan a distinguir los signos naturales de los culturales: los signos naturales son definidos por las primeras tres características (disponibilidad para los sentidos, convencionalidad y superposición en el significado, y referencia a otra cosa). Un signo deviene cultural cuando adquiere la cuarta característica: se diferencia (¡no se separa!) de su referente. En seguida vemos cómo los signos naturales devienen culturales.

Las FPS son formas de cooperación psicológica

Todas las FPS son, de acuerdo con Vygotski, formas de cooperación psicológica (Vygotsky and Luria 1994). También explicaba por qué la cooperación psicológica es necesaria: los signos, que entran en la estructura de las FPS, adquieren significado solo cuando solo por lo general se les entiende (A.T.: por ej., los signos son convencionales y sus significados se superponen). Los signos generalizan; se distinguen de las estructuras perceptuales y se incluyen en las estructuras del pensamiento – y comunicación y generalización están internamente relacionadas una con otra (Vygotsky 1982c, pp. 166–167). Trasladar el significado de un signo de una persona a otra, solo es posible en la actividad; esta es la razón por la que las FPS “emergen inicialmente como formas de cooperación social, que pasan a la esfera de las formas individuales de actuar” (Vygotsky 1956a, pp. 495–496).
Esta es quizás una de las pocas (a veces incluso únicas) características de las FPS, asumidas hoy por los psicólogos socio-culturales. Si las otras características – en especial aquellas discutidas arriba – son ignoradas, el significado de esta característica cambia en lo fundamental. De acuerdo con el abordaje estructural-sistémico, nuevas estructuras emergen cuando sistemas diferentes son jerárquicamente sintetizados en un todo de orden superior.  No hay una relación unidireccional causa → efecto entre las partes como causas6 y efecto como un todo. Sin embargo, si la naturaleza sistémica de las FPS es ignorada o negada, lo que sobra es la teoría de la causalidad lineal. Y la relación entre el mundo social y la mente individual viene a ser tratada como social lineal = causa → cambio individual = forma del efecto. Exactamente esto pasó en la llamada teoría de la actividad, fundada por Leóntiev (1981) y seguida por muchos hoy (para una crítica de la teoría de la actividad desde la perspectiva estructural-sistémica, ver Toomela 2000a, 2008a).

6 En psicología hoy, el concepto de causa es entendido como si solo hubiera una posible conceptualización de ella – la causa lineal cartesiana → la comprensión del efecto. En realidad hay varias teorías diferentes de causalidad; la teoría estructural-sistémica solo puede ser entendida como una teoría de la causalidad (ver Toomela 2012, para una discusión de diferentes teorías de la causalidad en psicología).

Otra confusa interpretación de la idea que el desarrollo de las FPS emerge en cooperación psicológica deriva de la declaración de Vygotski que las FPS son formas de cooperación antes de volverse individuales. Si esta afirmación está separada de su teoría como un todo, puede resultar que la función mental puede ser llevada a cabo no solo por los individuos sino también por diadas y grandes grupos (cf. Wertsch and Tulviste 1992, p. 549). La función mental no es posible para grupos, la función mental es excepcionalmente individual. La razón para eso ya fue mencionada arriba: todos y cada uno de los organismos con mente se relacionan mentalmente con el mundo solo a través de los sentidos. No hay excepción a este principio. Cada órgano sensorial está compuesto, entre otros componentes, por decenas de miles (por ej., el sistema auditivo) a decenas de millones (el sistema visual) de células receptoras; todo fenómeno del mundo detectado, independientemente de qué tan bien esté organizado, primero es descompuesto en decenas de miles si no de millones de “piezas” de las que los atributos sensoriales (como el color, el contorno, la profundidad de la visión o la frecuencia, volumen, comienzo y final del estímulo en la audición) son construidos. Las representaciones mentales que corresponden a los eventos detectados del mundo son excepcionalmente construidas mentalmente de esos atributos, por cada individuo separado. Por ejemplo, si una persona dice “2”, otra dice “más”, una tercera dice “5” entonces no aparece “igual a 7” en el grupo como un todo. Puede haber tres individuos “iguales a 7” emergentes en esta situación, pero estos resultados se construyen individualmente después de que cada uno de los individuos ha pensado: “2+5=?”
Así necesitamos hallar otra respuesta estructural-sistémica a las preguntas de cómo y por qué las FPS son formas de cooperación antes de llegar a ser individuales. Las FPS emergen cuando los signos naturales devienen culturales y sintetizados en la estructura de la mente como un todo. Es importante notar lo que Vygotski discutió en realidad, cuando analizó el papel de los signos y la cooperación psicológica en el desarrollo de las FPS. No fue el contenido, el significado de los signos mismos en primer lugar. Fueron sus características generales, los principios de acuerdo con los cuales los signos adquieren su significado. Esto lo vimos también al inicio de la discusión de este subtema: de acuerdo con Vygotski, los signos generalizan y esta generalización emerge en la comunicación.
Es importante notar que los signos tienen dos papeles diferentes: externo o social, e interno o intelectual (Vygotsky 1926, 1934, 1982b; Vygotsky and Luria 1994). Creo que aquí está la clave de por qué los signos deben ser sociales para basar la emergencia de las FPS (ver Toomela 1996a, b, para una discusión detallada). Lo que hace especiales a los signos culturales social-comunicativos es la posibilidad de usarlos de modo diferente de sus referentes (ver la sub sección precedente). Al mismo tiempo, los signos no son usados al azar sino de acuerdo con principios – estos principios son los de la comunicación social.
Ahora debemos detenernos un momento para responder la pregunta, por qué importa la naturaleza social-comunicativa de los signos. Cualquier novedad emerge, de acuerdo con la teoría estructural sistémica, cuando al menos dos sistemas están integrados en un todo de orden superior. El mismo principio se aplica también a todos los sistemas del pensamiento7 (ver Lotman 1978, 1981a para el principio, y para la aplicación de este  principio a organismos individuales Lotman 1981b, y a culturas Lotman 1992a, b). El pensamiento basado en lo sensorial permite a un organismo construir un conocimiento complejo notable del mundo sensorial. Pero esta forma de pensamiento es en lo absoluto limitada – no hay forma de percatarse que hay un mundo no accesible a los sentidos sin mencionar que este mundo también puede ser conocido. El pensamiento, organización interna de las experiencias (Vygotsky 1926), es en lo esencial una construcción de representaciones, construcción del conocimiento acerca del mundo de los atributos sensoriales. El conocimiento es una estructura de atributos sensoriales que corresponden a eventos percibidos en el mundo exterior.

7 Aun cuando este principio sea aplicado a los sistemas del pensamiento como lo aprendí de Lotman, hasta donde yo sé, él no conectó este principio particular a los principios generales de la teoría estructural-sistémica, al principio general de la emergencia de cualquier tipo de novedad en síntesis jerárquica.

Los humanos desde luego son capaces de explorar el mundo más allá de los sentidos – tales mundos son construidos en mitos, religiones, cuentos de hadas y otras formas de fantasía primero, y después extendidos al conocimiento del mundo material supra sensorial en las ciencias. ¿Cómo lo hacemos? No necesitamos más que dos mecanismos de pensamiento donde los eventos percibidos están organizados de acuerdo con diferentes principios y en consecuencia con diferentes resultados también. La novedad – el mundo más allá de los sentidos en primer lugar – emerge de la síntesis de estas dos formas de pensamiento en una estructura mental de orden superior. Nosotros solo hallamos lo que estos dos mecanismos son – uno es pensamiento basado en los sentidos donde las experiencias sensoriales están organizadas de acuerdo con los principios del mundo percibido, y el otro es pensamiento basado en el uso de los signos culturales, los cuales están organizados de acuerdo con los principios de la comunicación. Así, con la emergencia de los signos culturales llegamos a ser capaces de alcanzar diferentes conclusiones sobre exactamente las mismas experiencias sensoriales. La comprensión del mundo supra sensorial emerge cuando se resuelve el conflicto entre las dos diferentes conclusiones acerca del mismo evento. Esta es la esencia del pensamiento mediado por el signo o semióticamente mediado.8

8 Traigo un ejemplo de la historia de la ciencia, que en mi opinión refleja el funcionamiento del pensamiento mediado por el signo. Vitruvius describió una historia sobre el famoso descubrimiento de Arquímedes (Vitruvius 1914, Book IX, Introduction, 9–12; pp. 253–254). El rey Hiero contrató a un orfebre  para hacer una corona de oro. La corona fue hecha y dada al rey; su peso era exactamente el mismo que el del oro dado al orfebre. Pero después de recibir la corona, surgió la duda si la corona en realidad estaba hecha de oro, o quizás algo del oro fue reemplazado con plata del mismo peso. Arquímedes fue invitado para determinar si la corona estaba hecha o no de oro. No había una obvia solución a la mano para el problema. Arquímedes un día fue a bañarse y observó que cuanto más se hundía en la tina, más agua se salía de ella (εὕρηκα!). Comenzó a experimentar con piezas de plata y oro del mismo peso y halló que si ponía una pieza de oro en una vasija, menos agua se escurría de ella. Entonces comparó la cantidad de agua que se derramaba cuando se hundía una pieza de oro y cuando la corona en cuestión del mismo peso era sumergida. Se derramó más agua del vaso de lo que se suponía si hubiera estado hecha de oro. El robo fue descubierto.
Aquí vemos todos los aspectos importantes del pensamiento mediado por signos. Primero, la emergencia de la duda: visualmente y en su peso, la corona fue percibida como de oro. La duda de que no podría estar hecha de oro puro surgió por el uso del lenguaje – el orfebre fue acusado de ser deshonesto. Aquí también observamos cómo la generalización deviene crucial: la situación involucraba la corona, la dudosa honestidad del orfebre, Arquímedes y su baño, vasijas con agua y piezas de oro y plata de igual peso. Todo esto fue generalizado en una estructura total del problema a resolver. Nada en experiencias puramente sensoriales llevaría a conectar tales experiencias remotamente relacionadas en un todo. Además, acciones – experimentos, fueron hechos para descubrir la solución al problema; estas acciones ayudaron a resolver el conflicto entre el conocimiento  obtenido directamente de los sentidos y el conocimiento comunicado con signos culturales. Ahora la solución es llamada como el principio de Arquímedes (cf. Archimedes 1897, Bk I). Así vemos aquí también la naturaleza histórica de los significados del signo, otra característica de las FPS – una vez creados, los significados pueden pasar a las siguientes generaciones en la historia de la humanidad.

Resumamos todo lo dicho arriba. La inclusión de los signos culturales en la estructura de la mente causa (estructuralmente) la emergencia de un todo con nuevas cualidades: viene a ser posible darle sentido al mundo, pensar acerca de las mismas experiencias sensoriales de modo diferente. Resultados diferentes de esos procesos de pensamiento diferentes resultan obviamente en diferentes interpretaciones del mundo percibido. La búsqueda activa para  resolver el problema de cómo reconciliar interpretaciones diferentes y a veces conflictivas, de las mismas experiencias sensoriales, termina con el aumento de la comprensión del mundo externo e interno, incluido el mundo supra sensorial, el mundo no asequible a nuestros sentidos. Los signos culturales son usados de acuerdo  con los principios de la comunicación social, esto es, la cooperación psicológica, y no de acuerdo con los principios de la existencia de los referentes de los signos. Estos principios del uso de los signos culturales emergen solo de la actividad de comunicación. Esta es la razón de por qué y cómo las FPS son – o en realidad es más correcto decir, emergen primero como - formas de cooperación psicológica. Desde esta perspectiva, lo que importa no es el contenido de la comunicación sino el hecho de que tal comunicación tiene lugar. Así las FPS surgen debido a la cooperación psicológica como tal, mientras el contenido de esta cooperación está relacionado con9 el contenido de las FPS, con qué aspectos del mundo percibido y cómo la persona se relaciona con el mundo exterior.

9 Es preciso mencionar que “está relacionado con” es usado aquí de forma deliberada. El contenido de la cooperación psicológica nunca es determinado solo por el mundo exterior; todos los mensajes (o más preciso, todas las formas externas de los signos sin contenido) en la comunicación son interpretados individualmente después de experimentarlos mediante los sentidos y por lo tanto el resultado de esa interpretación puede ser muy diferente de la intención del otro, quien trata de comunicar ciertas ideas. Al aumentar la superposición de la comprensión entre sí, la superposición del significado de los signos emerge en el muy complejo proceso del desarrollo individual, o, de modo más correcto, en el proceso del desarrollo de todos los individuos involucrados en la comunicación. La tesis central adoptada por muchos teóricos de la actividad, de acuerdo con la cual el mundo social (o, incluso más ampliamente, el mundo de los artefactos, cf. Cole 1996) puede determinar el contenido de las mentes individuales, está equivocada. Las siguientes características de las FPS, con la excepción de las últimas dos, en cierto sentido derivan de las características discutidas hasta ahora. En esta perspectiva, estas características son secundarias, son consecuencia de las características básicas ya discutidas.

Las FPS son interiorizadas en el curso del desarrollo

Vygotski caracterizó la interiorización, o internalización como se le llama hoy a menudo, como sigue:

El proceso de ‘interiorización’ de las formas culturales de la conducta […] está relacionado con los cambios radicales de la actividad de las funciones psicológicas más importantes, con la reconstrucción de la actividad psicológica basada en las operaciones del signo. Por un lado, los procesos psicológicos naturales como los vemos en los animales, en realidad dejan de existir como tales, al ser incorporados en este sistema de conducta, ahora reconstruido sobre una base cultural – psicológica de modo que forma una entidad nueva. Esta nueva entidad por definición debe incluir estas primeras funciones elementales que, sin embargo, siguen existiendo en formas subordinadas actuando ahora de acuerdo con nuevas leyes características de este sistema total. […] Sería más superficial suponer que la posterior reconstrucción de los procesos psicológicos superiores, bajo la influencia del uso de los  signos, tiene lugar con base en la transferencia interna de toda la operación del signo prefabricada. Sería igualmente incorrecto pensar que, en el desarrollo del sistema de los procesos psicológicos superiores, tenemos una simple superposición de un estadio superior sobre uno inferior, y la existencia simultánea de dos formas relativamente independientes de conducta: natural e instrumentada. En realidad, como resultado de la ‘interiorización’ de la operación cultural, hallamos una cualitativamente nueva combinación de sistemas que distingue claramente la psicología humana de las funciones elementales de la conducta  animal. (Vygotsky and Luria 1994, pp. 155–156, énfasis mío)

Varias ideas están expresadas con claridad en esta cita (ver también Vygotsky 1983b, 1986, para ideas similares). Primero, Vygotski define internalización en términos de pensamiento estructural-sistémico: hay elementos (procesos psicológicos naturales) que son sintetizados en un todo de orden superior en el proceso del desarrollo. Este todo de orden superior es cualitativamente diferente de los elementos. Los elementos dejan de existir como tales, siguen funcionando como partes del todo. La diferencia fundamental entre los procesos psicológicos naturales y culturales o inferiores y superiores está en la incorporación de signos (culturales) en la estructura de la mente. En el contexto de este artículo y las ideas discutidas antes, creo que podemos redefinir la interiorización como lo hice en 1996 al mantener todas las ideas cruciales de Vygotski y, con suerte, al agregar un poco más de entendimiento de lo que cambia exactamente con la emergencia de las FPS:

Interiorización es un proceso donde dos mecanismos diferentes del proceso de  información, pensamiento no-verbal (‘sensorial’) y lenguaje convencional, que han sido diferenciados de los procesos ‘naturales’ en el curso del desarrollo devienen  unidos dentro de una nueva estructura mental. El resultado de la interiorización es el desarrollo de las operaciones mentales ‘culturales’, semióticamente mediadas. (Toomela 1996a, p. 286)

En cierto sentido, la idea que las FPS son internalizadas o interiorizadas, es redundante. Podríamos obtener el concepto de internalización solo con base en las ideas formuladas antes en este trabajo. Pero creo que el concepto es útil. Con él podemos enfatizar algunos aspectos muy importantes del proceso de cambios humanos individuales en el proceso de interacción con el medio culturalmente organizado. Por ejemplo, podemos entender otras razones por las cuales la transferencia de las formas socio-culturales de conducta es imposible. La razón más importante – biológica – ya fue mencionada antes: la deconstrucción de los procesos físico-químicos organizados en el ambiente por y de acuerdo con las leyes de los órganos sensoriales, esencialmente deconstruye todas las formas psicológicas y sociales de organización del medio. Así, estos aspectos deben ser  reconstruidos mentalmente por todos y cada uno de los individuos.
Pero hay otro aspecto interesante en ello. Es decir, la reconstrucción interna y la estructura externa del ambiente nunca pueden estar totalmente superpuestos. Este hecho sigue del principio general de la síntesis estructural: las cualidades de los elementos cambian cuando son sintetizadas en un todo de orden superior. Así “el mismo” elemento es en realidad diferente dependiendo de los tipos del todo al que pertenece. Lo mismo aplica a los signos comunicativos cuando son sintetizados en la estructura de la mente individual. Los componentes de la mente – memoria, sensación, planeación, pensamiento, emociones – son diferentes de los componentes de la comunicación social, los individuos comunicantes como un todo. Así “internalizado”, es decir, sintetizado en la estructura del signo mental individual tiene diferentes cualidades comparado con los signos externalizados, signos creados para comunicar ciertos estados de la mente. Creo que Vygotski estaría de acuerdo por completo con esa observación ya que escribió sobre la  interiorización también lo siguiente:

Por otro lado, la operación per se del uso de signos externos también es radicalmente reconstruida. Al ser anteriormente una operación decisivamente importante en el niño pequeño, aquí es reemplazada por formas esencialmente diferentes. El proceso instrumentado hacia adentro comienza a hacer uso de conexiones y métodos completamente nuevos, a diferencia de los que eran característicos de la operación del signo hacia afuera. (Vygotsky and Luria 1994, p. 155)

Así los signos cambian cuando son incluidos en la estructura de la mente individual. A través de la  internalización, las cualidades del signo externo también cambian y por lo tanto la comunicación con signos adquiere aspectos novedosos (ver también Valsiner 2006, 2007, sobre internalización/externalización donde esencialmente ideas similares son propuestas y justificadas, aun cuando no explícitamente en el marco estructural-sistémico,).
Muchas consecuencias importantes siguen de la comprensión de las diferencias  internalización/externalización. Primero, como lo propuso también Valsiner, es posible comprender los mecanismos por los que lo novedoso emerge de las culturas, y cómo esta novedad, a su vez, es construida por los individuos. Cada acto de interiorización de los significados del signo está relacionado con la emergencia de la novedad, cada acto de  externalizar – que significa llevar el signo a otro conjunto de relaciones – implica de nuevo la emergencia de lo novedoso. Segundo, viene a ser aún más obvio el que ningún mensaje de la comunicación humana puede ser completamente entendido por los demás; los significados siempre cambian cuando los mensajes son interpretados, es decir, cuando son construidos por individuos comunicantes. Como cada individuo en cualquier sociedad humana ha experimentado eventos únicos, cada mente también es única en ciertos aspectos, incluso cuando se superpone universalmente con (por lo menos algunos) otros en otros aspectos. Así la superposición de los significados del signo nunca es absoluta.10

10 Tal vez debería ser escrito un capítulo entero de un libro o un artículo solo sobre esta cuestión. De modo intuitivo mi afirmación puede parecer incorrecta. Parece haber mensajes con significados totalmente superpuestos. Pero creo que no es así. Digamos, por ejemplo, que le pido a un grupo de personas sumar “2+2=?” y todos en el grupo terminarán con la respuesta “4”. Parecerá que todos se superponen aquí. Pero no necesariamente. Cada uno de los escuchas o lectores, en nuestro caso, podría preguntar, ¿por qué pedí realizar esta tarea? Alguien más puede preguntar, ¿por qué esta tarea y no otra? Podemos ir más allá y pensar, qué significa “4” para cada uno de ustedes que obtuvo el resultado. Estoy seguro que la superposición en la respuesta a estas y muchas otras preguntas acerca de la situación disminuiría con cada una de esas preguntas para que terminemos con patrones únicos de respuestas a estas cuestiones.

Otro aspecto interesante puede ser deducido del concepto de internalización. A saber, si los signos son usados externamente en la comunicación e internamente como componentes de las FPS, el “mismo” signo puede ser al mismo tiempo parte de una estructura mental individual y parte del todo de orden superior de la relación social. Así, paradójicamente, la parte – el signo cultural individual – lleva cualidades del todo supra individual: la cultura. Así la esencia del salto cualitativo de funciones psicológicas naturales a culturales se abre desde otra perspectiva.
Hallamos, de nuevo, que el salto cualitativo de procesos naturales a culturales es en cierto sentido de contenido independiente – ningún signo cultural, desde luego, puede carecer de significado, pero el contenido exacto puede variar sin fin. Así, donde quiera que descubramos la interiorización de un signo cultural – independientemente de su significado particular – hallamos la FPS.

Las FPS son producto del desarrollo histórico

Vygotski conectó el desarrollo de las formas específicamente humanas de la mente, las FPS, con el desarrollo histórico de la humanidad:

De modo similar en el área del desarrollo psicológico humano, desde el momento de   inventar y usar los signos que permiten a los humanos dirigir los procesos de su propia conducta, la historia del desarrollo de la conducta en gran medida se convierte en la historia del desarrollo de los “medios de conducta” auxiliares artificiales, en la historia del dominio del hombre sobre su propio comportamiento. […] al usar los […] signos. Esto último solo aparece en el periodo histórico del desarrollo del comportamiento humano y constituye el principal contenido de toda la historia del desarrollo cultural humano (Vygotsky and Luria 1930, p. 53)

Así, de acuerdo con Vygotski, los signos y su uso se desarrollan en el proceso histórico del desarrollo cultural humano. Creo que se necesita agregar o discutir muy poco aquí. Los signos culturales, una vez creados por los humanos, han seguido su desarrollo a lo largo de la historia de la cultura. Así la estructura de los signos culturales, es decir, la unidad de la cooperación de la forma y la referencia comunicativa, la construimos hoy individualmente en el proceso de la cooperación psicológica, surgida en la historia cultural. En pocas palabras, los signos se han reconstruido acumulativamente en la historia de la cultura. Cuando se usan individualmente, todas las experiencias individuales que fundamentan la reconstrucción histórica acumulativa de los significados del signo, toda la historia cultural  humana, se convierte en posesión de cada individuo que desarrolla el signo. Así es cómo y por qué a través de la reconstrucción individual de toda la cultura humana, en palabras de Lotman, “una sola personalidad humana es simultáneamente parte de un colectivo y el equivalente holístico de ello” (Lotman 1992b, p. 18, Note 7).11

11 De acuerdo con varios filósofos religiosos (cristianos), Dios no solo creó el universo sino continuó preservándolo; en este sentido Dios constantemente recrea el mundo (ver, por ej., Descartes 1985a, b). Ahora vemos que son los humanos los que recrean constantemente su cultura y a través de ella a sí mismos. Solo es una observación.

Las FPS son conscientes y voluntarias

Vygotski caracterizó las FPS como conscientes y voluntarias en varias obras (Vygotsky 1983c; 1934; Vygotsky and Luria 1994). Así, la teoría de la consciencia y la teoría de la voluntad libre y la acción voluntaria relacionadas con ella son también temas complejos para discutir en este contexto. Entonces solo traigo lo esencial.
Primero algunas ideas sobre lo consciente. De acuerdo con Vygotski, lo consciente
surge con la emergencia y el uso de los signos culturales: “no solo el pensamiento sino la consciencia como un todo están relacionados en su desarrollo con el desarrollo de la palabra” (Vygotsky 1934, p. 318). No sorprende que la consciencia –como una de las características de la mente cultural mediada por el signo– emerja de la comunicación social (Vygotsky 1960c, 1982a, d). En este contexto es importante preguntar, qué es la  consciencia. Vygotski definió la consciencia de muchas maneras, traigo aquí las definiciones más relevantes: “La consciencia es la experiencia de las experiencias”12 (Vygotsky 1982d, p. 89); y “La percatación consciente es el acto de la consciencia, cuyo objeto es la actividad de la consciencia misma” (Vygotsky 1934, p. 193).

12 Aquí traduje la “pieriezhivanie” rusa como “experiencia”.

He tenido algunos problemas para entender estructuralmente qué es la consciencia y cómo  emerge junto con la mediación del signo. Hasta donde sé, Vygotski en realidad no explica la consciencia en esa perspectiva. En primer lugar, terminé con una definición diferente de lo que es la consciencia: La consciencia es un proceso psíquico, que da como resultado la experiencia del organismo de su propia mente (Toomela 2015a).13 Vale la pena mencionar que es absolutamente irrelevante si alguien está de acuerdo con esta definición o propone otra. Aquí no estamos definiendo conceptos; estamos definiendo –teóricamente– cosas y fenómenos del mundo. Así, la cuestión real es si tal fenómeno como yo lo definí existe y si emerge con la utilización de los signos culturales. Pero creo que la respuesta a las dos preguntas es afirmativa (ver para una discusión elaborada de estos temas, otra vez, Toomela 2015a). Primero, ¿somos capaces de experimentar procesos en nuestras propias mentes? Desde luego que sí. Sabemos que vemos, sentimos, hasta que pensamos. A estas experiencias y otras similares yo les llamo consciencia.

13 Por supuesto yo no soy el primero en terminar con tal definición. John Locke llegó a una definición similar un poco antes que yo: “La consciencia es la percepción de lo que pasa en la propia mente del hombre” (Locke 1908, p. 220). Sin embargo, Locke también creía que la consciencia acompaña a cualquier tipo de pensamiento, cualquier tipo de experiencia sensorial: “Cuando vemos, oímos, olemos, gustamos, sentimos, meditamos, o deseamos alguna cosa, sabemos que lo hacemos” (ibid. p. 466). No estoy de acuerdo con esa idea: oír, etc., es un tipo de proceso, mientras que saber lo que hacemos, es otro; el primero no implica al segundo. De hecho, no estoy solo con esta idea como tal. Aristóteles dio esencialmente un argumento similar mucho antes que Locke propusiera su punto de vista sobre la consciencia (cf. Aristotle 1984c, p. 677, 425b)

Pero, segundo, ¿qué tan absolutamente necesario es el uso del signo para que la consciencia emerja? Creo que la respuesta es simple, si adoptamos la teoría estructural-sistémica de la causalidad. Las FPS emergen, cuando los signos culturales son sintetizados con las funciones mentales naturales en un todo de orden superior. Los signos, por definición, se refieren a algo más. De modo intuitivo puede parecer que los signos se refieren directamente a objetos y fenómenos del mundo que nos rodea. Esto, sin embargo, es imposible; no hay relación directa signo-objeto externo: la referencia es convencional y la convención solo puede emerger intra mentalmente. Así  los referentes de los signos culturales son otros signos o imágenes/iconos, esto es, sistemas de atributos sensoriales que corresponden a experiencias sensoriales directas del mundo exterior. En ambos casos, cuando pensamos un signo, al mismo tiempo pensamos algo más – y tanto el signo que pensamos como ese “algo más”, el referente del signo, son componentes de la misma mente como un todo. Pero esto solo no es suficiente para la emergencia de la consciencia. Todo percepto contiene diferentes atributos sensoriales y cuando pensamos uno, podemos pensar en otro – como cuando vemos una manzana podemos pensar en su sabor sin probarla en el momento. En ese caso no experimentamos nuestras propias experiencias; experimentamos el mundo exterior. De modo similar, alguna forma comunicativa puede ser asociada externamente con su referente, como en el lenguaje de los simios enseñado por los humanos. Los monos, cuando usan signos comunicativos, solo piensan en el mundo  externo, no en su propia mente porque la forma comunicativa no se ha diferenciado del referente. Con la emergencia de los signos culturales, emerge la diferenciación necesaria: los signos culturales se distinguen del pensamiento basado en el sensorio por diferentes principios, de acuerdo con los cuales ellos son usados; así los signos son claramente distinguibles de los referentes, aun cuando por necesidad forman un todo unitario con ellos. Así cuando pensamos un signo cultural, experimentamos algo más de nuestra mente: somos conscientes del referente. Así, de hecho, la palabra “es un pequeño mundo de la consciencia”, como lo sugirió Vygotski (Vygotsky 1934, p. 318).
La voluntad es, de acuerdo con Vygotski, el dominio de nuestros propios procesos conductuales (Vygotsky 1983a, p. 237). En el contexto de las ideas discutidas hasta aquí, es fácil entender la naturaleza psicológica de la voluntad libre y la acción voluntaria. La naturaleza voluntaria de las FPS es otro lado de la consciencia: “Captar conscientemente  (osoznat) significa en cierto sentido dominar” (Vygotsky 1983c, p. 251), o, en otro lugar: “El autocontrol (proizvólnost) de la actividad de cualquier función siempre es el otro lado  de captarla conscientemente” (Vygotsky 1934, p. 189). Dominamos nuestra conducta solo a medida que dominamos los estímulos (Vygotsky 1983a; Vygotsky and Luria 1994).
Ahora vayamos más allá de Vygotski. Dominar los estímulos implica, creo, una posibilidad de elección. Pero la acción deviene voluntaria cuando tenemos una elección. Vimos arriba que con la emergencia de los signos culturales, somos capaces de  conceptualizar diferentes eventos idénticos para nuestros sentidos; también podemos conceptualizar similitudes de eventos sensoriales muy diferentes. Así, con el uso de signos  culturales emerge la posibilidad de elegir. En cualquier situación podemos interpretar la situación por diferentes mecanismos y junto con ellos descubrir que la situación viene a estar abierta a las posibilidades: podemos decidir si nos comportamos o no y si decidimos comportarnos, podemos escoger diferentes cursos de las acciones dependiendo de la interpretación particular que escogemos como una base de nuestra conducta. Esta es la esencia de la acción voluntaria, que emerge como una característica esencial de las FPS.

Las FPS son formas activas de adaptación al medio

Vygotski sugirió que las formas de adaptación al medio específicamente humanas son  cualitativamente diferentes a las de otros animales; el modo humano de adaptación es activo mientras que otros animales se rinden pasivamente a la naturaleza (Vygotsky 1960b; Vygotsky and Luria 1930). La naturaleza activa de la mente humana se refleja en dos perspectivas complementarias. Vygotski, al seguir aquí las ideas de Engels, mencionó:

[…] en la esfera del desarrollo psicológico humano. También aquí es posible decir que un animal solo usa su propia naturaleza, mientras que un humano la obliga a servir a sus propios objetivos y reglas; que también él debe trabajar. El proceso de trabajo requiere de los humanos cierto grado de control sobre su propia conducta. Este control sobre sí mismo, en esencia, se basa en el mismo principio, como el control sobre la naturaleza. (Vygotsky and Luria 1930, p. 51)

Así, con el desarrollo de la mente mediada por el signo, los humanos pueden adaptarse activamente a su medio a través de planear de modo diferente sus actividades hacia el mundo y de tomar el control de sus propios procesos mentales. Estos cambios caracterizan no solo la filogénesis conductual sino también la ontogénesis:

Dos hechos parecen notables en la transformación experimentada por las operaciones  prácticas mediante su inclusión en el habla. Primero que todo, las operaciones prácticas de un niño que puede hablar devienen mucho menos impulsivas y espontáneas que las del mono que hace una serie de intentos incontrolados para resolver un problema dado. Debido al habla, la actividad del niño está dividida en dos partes consecutivas: la primera consiste en la solución al problema en el campo del habla, lograda a través de la planificación del habla, mientras que la segunda es la simple realización motora de la solución preparada. […] por otro lado – y esto es de importancia decisiva – entre los diferentes objetos abiertos a la transformación del niño, el habla introduce la propia conducta del niño. Las palabras dirigidas hacia la solución del problema pertenecen no solo a objetos que pertenecen al mundo externo, sino también a la propia conducta del niño, a sus acciones e intenciones. (Vygotsky and Luria 1994, pp. 110–111, énfasis en el original)

Aquí, de nuevo, necesitamos dejar atrás a Vygotski y dar un paso adelante. De otro modo estaríamos abiertos a dos malentendidos acerca de los cambios relacionados con el signo en los modos como los humanos se adaptan a su medio. Primero, es importante percatarse que todos los seres vivos son activos; lo que cambia con la emergencia de las FPS es la naturaleza de la adaptación activa. Y segundo, Vygotski parece sugerir que hay un cambio gradual – cuantitativo – del animal a la mente humana y que corresponde a la conducta. Incluso si algunos cambios del desarrollo pueden parecer cuantitativos, todos los cambios de la mente relacionados con la emergencia y desarrollo de las FPS son cualitativos. En seguida discutiré cada una de estas cuestiones con más detalles.
Para entender cómo la adaptación activa humana a su medio es diferente a la de los otros animales, necesitamos definir qué es la vida, o, qué significa estar vivo. En breve, al seguir y elaborar las ideas de Anojin (Anokhin 1978; Konstantinov et al. 1978; Toomela 2010a), creo que la vida es una forma de organización de la material capaz, con base en el reflejo anticipatorio de la realidad, de prevenir los efectos destructivos del medio al cambiar a propósito a sí misma o a su medio y por lo tanto de preservar sus cualidades  holísticas (Toomela 2015a). Esta definición formal y abstracta puede ser trasladada a la  humanidad. Así, primero, la vida es una forma de organización: caracteriza ciertas formas  de la materia. Segundo, estas formas vivas de materia preservan sus cualidades holísticas incluso cuando su medio cambia más allá de niveles tolerables en cualquier momento. ¿Cómo es posible sobrevivir cuando cambia el medio demasiado, sobre los límites? Hay, tercero, dos posibilidades: los organismos vivos se cambian a sí mismos (sudamos en el  sauna, por ejemplo) o cambian su medio (usamos ropa, construimos casas, etc.). Como regla, cuando el medio cambia más allá de los límites, entonces ya es muy tarde para cambiar cualquier cosa. Los cuerpos vivos deben actuar antes de que cambie el medio – esto se hace con base en lo que Anojin llamaba reflejo anticipatorio de la realidad. Todos y cada uno de los organismos vivos es, así, capaz de “prever” (algunos) cambios futuros del medio (ver Toomela 2010a para discutir el tema).
En suma, todos los organismos vivos son capaces de actuar y cambiar a propósito y activamente su medio y a sí mismos antes de que su medio cambie. Así, en ese sentido, el organismo no vivo es pasivo. Es más, hay diferencias cualitativas en cómo exactamente se lleva a cabo la adaptación activa. Este tema es demasiado complejo para ser discutido aquí. Así que solo una idea: creo que la diferencia entre los modos de adaptación humanos y no humanos está más en lo que sugirió Vygotski: solo trabajan los humanos (cf. Vygotsky and Luria 1930, p. 52). Y lo que hace al trabajo diferente de otras formas de actividad intencional es el contenido de la planificación. Con “solo” actuar, el objetivo de las acciones, la satisfacción de una necesidad, guía las acciones. Así el contenido del pensamiento y la planeación que subyace a las acciones está por completo cubierto al tratar descubrir cómo cambiar el ambiente, de qué manera afectarlo. En el proceso del trabajo, sin embargo, un aspecto importante es agregado al pensar y planear: estos procesos incluyen ahora pensamientos acerca de cómo el propio cuerpo (y, en estadios más avanzados del desarrollo de las FPS, la propia mente como tal) debería actuar. Así, en el mundo de los procesos psicológicos inferiores el foco está en cómo deberían ser hechas las cosas; con la emergencia de las FPS surge otra cuestión: cómo yo debería hacer esas cosas.
Otro posible malentendido debería evitarse también. Vygotski mencionó que con la emergencia de las FPS, los niños devienen menos impulsivos y espontáneos, los animales hacen más intentos descontrolados para resolver problemas. En cierto sentido quizás las diferencias relacionadas con la emergencia de las FPS pueden reflejarse incluso en términos cuantitativos. Pero los cambios mentales subyacentes son cualitativos; el signo es o no es incluido en la estructura mental. Por lo tanto la descripción cuantitativa de los cambios del desarrollo solo puede ser superficial y por lo tanto inútil si el objetivo es entender qué y cómo es el cambio. Creo que tales cambios de la conducta externa son esencialmente cualitativos. En el curso del desarrollo de las FPS ciertas cualidades del medio así como ciertas cualidades de nuestros propios actos y pensamientos no son tomadas en cuenta, mientras otras son agregadas al dar sentido al mundo y en la planeación de la conducta. Así la conducta deviene “más” organizada, “menos” espontánea porque se basa en ideas y planes cualitativamente diferentes.

Las FPS cambian dinámicamente en el desarrollo

Hasta aquí puede parecer que solo hay dos pasos en el desarrollo de la mente: el pensamiento sensorial viene a ser mediado por el signo. Vygotski dejó claro que todo el proceso es mucho más complejo:

Sin embargo, esa estructura [de las operaciones psicológicas culturales] no permanece sin cambios. Ese es el punto más importante de todo lo que conocemos respecto al desarrollo  cultural del niño. […] Un método nuevo de conducta no solo permanece fijado como un hábito externo. Tiene su historia interna. Está incluido en el proceso general del desarrollo de la conducta de un niño, y por lo tanto tenemos derecho a hablar de una relación genética entre ciertas estructuras de razonamiento y conducta cultural, y del desarrollo de los métodos del comportamiento. Este desarrollo por cierto es de un tipo especial, es radicalmente diferente del desarrollo orgánico y tiene sus propias leyes definidas. (Vygotsky 1994, p. 62)

Vygotski puso un gran esfuerzo para comprender mejor los procesos del desarrollo. Estaba muy consciente que las funciones psicológicas superiores e inferiores se desarrollan. Aun más, él podía distinguir tres estadios del desarrollo en cada una de ellas (cf. Vygotsky 1934, 1935a, b, 1984a; Vygotsky and Luria 1930). El desarrollo de los procesos psicológicos inferiores lo discutía más en los animales; en su evolución distinguía tres estadios generales: reacciones innatas, reflejos condicionados e intelecto. En humanos, tanto en su desarrollo histórico como en la ontogénesis, él distinguía tres estadios del desarrollo del significado de la palabra (sincrético, conceptos cotidianos y conceptos científicos), que  corresponden a los estadios generales del desarrollo de las FPS. Varios de sus estudios también fueron más allá de los estadios generales y también demostró importantes cambios cualitativos dentro de esos estadios.
La teoría de Vygotski de los estadios del desarrollo permanece sin acabar; no discutió en detalle las características estructurales de cada estadio, no demostró cómo todos los estadios por separado se relacionan unos con otros (y así no hubo una teoría para explicar por qué esos estadios deben desarrollarse en cierto orden). Varias otras preguntas acerca del desarrollo quedaron sin respuesta. Por el momento, parece, puede distinguirse más estadios de las FPS y las relaciones estructurales de todas ellas se puede entender también (cf. Toomela 2000b, 2003b, c). Pero un principio de suma importancia de Vygotski también se presenta en la teoría más avanzada: el desarrollo del significado de la palabra y el correspondiente desarrollo de las FPS de hecho sigue principios que son diferentes del desarrollo de las funciones psicológicas inferiores. Hemos discutido ya las principales diferencias: el desarrollo de las FPS es histórico y consiste de la internalización de los significados del signo en la cooperación psicológica.

La ontogenia de las FPS recapitula el historial cultural

Como acaba de ser descrito, las líneas histórica y ontogenética del desarrollo de las FPS eran, de acuerdo con Vygotski, paralelas. Hoy parece generalmente aceptado que no hay tal recapitulación del desarrollo mental.14 Sin embargo, creo que hay varias razones para conectar la historia cultural con la ontogénesis cultural. Antes de dar estas razones, veamos una cita de Ernst Haeckel, quien observó paralelismos en las líneas bióticas del desarrollo15:

Estas dos ramas de nuestra ciencia —por un lado la ontogenia o embriología, y por  el otro la filogenia, o la ciencia de la evolución racial— están más vitalmente conectadas. Una no puede ser entendida sin la otra. Solo cuando las dos ramas cooperan y se complementan por completo una con otra es que la “Biogenia” (o la ciencia de la génesis de la vida en el sentido más amplio) adquiere el rango de una ciencia filosófica. La conexión entre ellas no es externa y superficial, sino profunda, intrínseca y causal. Este es un descubrimiento hecho por la investigación reciente, y es más clara y correctamente expresado en la ley integral […]: “La historia del feto es la recapitulación de la raza” (Haeckel 1905a, pp. 4–5, énfasis mío)

14 En efecto, casi no hay psicología del desarrollo como tal. El desarrollo mental, de acuerdo con el punto de vista estructural-sistémico, es la reorganización jerárquica de las estructuras mentales. Si una estructura mental está jerárquicamente reorganizada, el modo como la mente opera deviene diferente como tal. El verdadero desarrollo mental se refleja en dos cambios paralelos. Por un lado, cualitativamente las nuevas ideas pueden ser comprendidas, cualitativamente los nuevos problemas y tareas pueden ser resueltos, cualitativamente los nuevos objetivos pueden ser alcanzados a través del comportamiento. Por otro lado, las cosas, ideas, problemas, etc. externamente similares, devienen diferentes internamente. Las mismas tareas, por ejemplo, serán resueltas por diferentes operaciones mentales. De modo más general, los tipos de relaciones de las unidades del pensamiento cambian en el curso del desarrollo mental. Hoy la llamada psicología del desarrollo con muy raras excepciones tiene como objetivo describir lo que pueden hacer los humanos a diferentes edades y no cómo, mediante qué procesos mentales se organiza la conducta externa. No es de extrañar que la idea de la recapitulación haya desaparecido de la psicología “del desarrollo” – porque lo recapitulado no es necesariamente qué es hecho por los humanos en diferentes estadios de su desarrollo, sino cómo.
15 Vale la pena mencionar que Haeckel no pensaba que la ontogenia recapitula exactamente la filogenia. Al contrario, él hizo una clara distinción entre lo que llamó procesos paligenéticos, es decir, recapitulaciones ontogenéticas y procesos cenogenéticos, esto es, variaciones embrionarias (cf. Haeckel 1905a, Chapter I, esp. p. 8). Así el hallar cambios no paralelos en dos líneas del desarrollo no es obviamente razón para rechazar la  idea de la recapitulación.

Así, Haeckel, quien postuló paralelismos entre ontogénesis y filogénesis, sugirió que los  paralelismos del desarrollo que discutía  no son superficiales sino intrínsecos y causales. Por lo tanto, de hecho, no se puede comprender uno sin el otro. Todavía podemos pensar que tal recapitulación solo caracteriza la línea biótica del desarrollo; no se puede hallar tales paralelismos intrínsecos en la génesis mental. Sin embargo, Haeckel hizo una observación muy importante para nuestros propósitos:

Nosotros comenzamos por los hechos más simples de la ontogenia […] El primero y más importante de estos hechos es que cada humano, como cualquier otro animal, comienza su existencia como una simple célula. (Haeckel 1905b, p. 859)

Pero, si el inicio de las líneas del desarrollo es el mismo, ciertos paralelismos deben  emerger por necesidad. Si el inicio de la vida – sea el inicio de una especie o un individuo – es una sola célula, entonces el siguiente paso del desarrollo puede ser algún simple organismo multicelular compuesto de unas cuantas células. La diferenciación de los  órganos solo puede seguir a la emergencia de un simple todo multicelular.
Este principio es en mi opinión suficiente para buscar la recapitulación en la génesis de la mente. Como he dicho antes (Toomela 2003c, p. 201; Toomela 2003a), la filogénesis y la ontogénesis de la mente comienzan desde el estado estructuralmente idéntico, una habilidad de responder a los atributos sensoriales individuales. Así hay suficiente razón para buscar la recapitulación en la génesis mental. Pero en realidad hay más razones. Segundo, no solo el estado inicial es el mismo sino también el mecanismo básico del desarrollo: las representaciones mentales, construidas de aquellos atributos sensoriales, se desarrollan con base en la interacción activa de un organismo con su medio. Y tercero, todos los cambios filogenéticos, en las líneas biótica y física de la génesis, se realizan excepcionalmente a través de organismos individuales. En otras palabras, para pasar algunas propiedades estructurales de los organismos a las siguientes generaciones, esos mismos organismos primero tienen que cambiar. Este principio aplica tanto a la evolución orgánica como a la cultural. En el último caso toda novedad cultural ha sido introducida por individuos únicos. Aquí vemos cómo la filogénesis y la historia incluida no pueden ser comprendidas sin comprender la ontogénesis y viceversa. Todos los cambios histórico-filogenéticos resultan de cambios de individuos únicos primero y por lo tanto la génesis de los individuos debe ser necesariamente comprendida. Al mismo tiempo las propiedades estructurales de los individuos, tanto de sus organismos como de sus redes neuronales de  las memorias individuales que cambian durante la interacción física con el medio, reflejan la historia biótica y mental de ellos. Si no conocemos la filogénesis y la historia, tampoco podemos entender todos los aspectos de las estructuras individuales. Así que negar el principio de la recapitulación no es un tema secundario– al negarlo ni el individuo ni las especies pueden ser comprendidas en principio.

Pensamientos finales acerca de las FPS

Comencé este artículo con dos preguntas: si hay una razón para sugerir que las FPS existen y qué, teóricamente, las caracteriza. Como la respuesta a la segunda cuestión lógicamente precede a la de la primera – no podemos decidir si algo existe antes de  definir qué debería ser ese algo – discutí en detalle las principales características de las FPS. En esta parte final del artículo busco brevemente una respuesta a la primera pregunta y luego hago un resumen de las ideas más importantes a partir de la discusión de la segunda.

Sobre la realidad de las FPS

La psicología tradicional16 hoy ha llegado al veredicto sobre la existencia de las FPS en el sentido vygotskiano: ellas no existen. Aun cuando debe haber un par de académicos (en su mayoría, si no solo, no tradicionales) que no esté de acuerdo, el modo como se enseña la psicología a los estudiantes refleja mejor la situación. Aprendemos, por ejemplo, de un libro muy popular de psicología:

El uso del lenguaje nos influye y guía, y con seguridad esto no sorprende: Esta es una de las funciones esenciales de la comunicación. Pero esto es bastante diferente de la sugerencia de Whorf que el lenguaje actúa como un tipo de camisa de fuerza que limita la forma en que podemos pensar o qué podemos pensar. La mayor parte de la evidencia parece señalar el otro modo: El lenguaje es un medio brillante, transparente a través del cual fluyen los pensamientos, relativamente sin distorsión, de una mente a otra. (Gleitman et al. 2011, p. 421)

16 “La psicología tradicional es un abordaje de la ciencia de la mente aceptado por la mayoría de los psicólogos y definida por cualidades ontológicas y epistemológicas cuestionadas por los representantes de la psicología no tradicional”. (para su definición y discusión ver Mainstream Psychology en Toomela 2014a,)

La característica central definitoria de las FPS es el hecho que son mediadas por el signo, esto es, un signo comunicativo es incluido en la estructura de la mente como un todo. Así, de acuerdo con esa teoría, el uso interno, psíquico del lenguaje es base de la reorganización fundamental de la mente y permite a los humanos pensar ideas que no son accesibles para ningún otro animal conocido. Este libro de psicología nos enseña lo opuesto: el lenguaje es una buena invención humana útil para la comunicación pero poco importante.
No voy a discutir en detalle dónde y cómo la psicología tradicional se ha equivocado al negar el papel central del lenguaje en la emergencia de formas específicamente humanas de mentalidad. Hay demasiados defectos fundamentales epistemológicos, ontológicos y metodológicos en ello (cf. Toomela 2007a, b, 2008b, c, 2009, 2010b, c, d, 2011, 2012, 2014a, b, c; Toomela and Valsiner 2010) para tomar cualquier declaración teórica sin dudar. Así menciono solo tres obvios malentendidos de aquellos estudios con cuyas bases se ha logrado la negación del papel del lenguaje.
Primero, no hay cómo determinar el papel de nada – incluido el lenguaje – si los estudios son conducidos solo cuando el fenómeno o la cosa en cuestión está presente. Los estudios deben ser tomados en cuenta cuando los organismos (sea un niño pequeño o miembros de otra especie) sin lenguaje son comparados con los humanos con lenguaje.
Segundo, la conclusión en cuestión está basada en argumentos irrelevantes. Por ejemplo, en apoyo de la idea que el uso del lenguaje no está relacionado con cambios cualitativos de la mente, se dice que “los niños que no conocen lenguaje parecen [¡sic!] capaces de pensar ideas relativamente complejas”; “algunos [¡sic!] de nuestros pensamientos adultos toman la forma de imágenes mentales no lingüísticas”; y algunas avispas y aves “son capaces de hallar su propio camino de un lugar a otro a través de grandes distancias sin el beneficio de palabras como norte y derecha” (Gleitman et al. 2011, p. 421). Muchos argumentos similares pueden ser hallados en la literatura – y todos ellos no están conectados con la pregunta, porque obviamente el pensamiento existe sin el lenguaje y muchas formas de conducta organizada incluso no están basadas en pensamientos sino en propiedades heredadas biológicamente basadas en las estructuras de los organismos. Si algunos pensamientos están basados en imágenes, entonces no hay forma lógica para concluir por lo tanto que todo pensamiento está basado en imágenes como tal.
Por último, los estudios en verdad relevantes son extremadamente raros; los académicos preguntan, qué problemas o tareas han sido resueltos pero no cómo se han logrado las soluciones, por qué mecanismos. En la psicología tradicional no existe la pregunta, cuáles son las unidades del pensamiento que subyacen a la organización de la conducta y cómo estas unidades están organizadas y reorganizadas en los actos del pensamiento. Así cuando un ave halla otra vía hacia otro continente y un niño deviene  sorprendido cuando observa eventos inesperados, vienen a ser idénticos (quizás uno sea solo cuantitativamente “más pequeño” que el otro) en la mente a aquellos capaces de hacer cosas que no pueden ser alcanzadas por otros, sino por los humanos con lenguaje avanzado. ¿Puede un ave volar a la luna? ¿Deberíamos pensar que los humanos quienes lo han hecho  se apoyaron en las mismas formas de pensamiento que las aves? ¿Pueden saber los niños pequeños que las estrellas del cielo son más grandes que la Tierra? ¿Pensaríamos que los astrónomos que descubrieron este hecho, confían en la misma forma de pensar que los niños quienes comprenden que las cosas grandes no caben en los pequeños contenedores? ¿Y por qué este descubrimiento ha sido tan difícil de realizar, si todo lo que necesitamos es mirar al cielo y sacar conclusiones de la imagen basada en el pensamiento?
Creo que ciertas formas de conocimiento acerca del mundo no son posibles sin el lenguaje. Solo menciono dos esferas del pensamiento que, en mi opinión, son imposibles sin la mediación del signo, sin las FPS. Primero está todo nuestro conocimiento acerca del mundo supra sensorial, el mundo que no es accesible a nuestros sentidos. Creo que no es  trivial percatarse que todas nuestras teorías acerca de tal mundo – sin excepción – están  formuladas en signos comunicativos culturales con las cuatro características que di arriba (siendo la más importante de ellas la posibilidad de usar el signo de modo diferente de su referente). El lenguaje no solo es para reflejar, el uso del lenguaje es esencial para  darse cuenta de que el mundo idéntico para los sentidos puede ser diferente en los aspectos supra sensoriales y viceversa. Sin tal posibilidad, ni siquiera podríamos descubrir que podría existir un mundo supra sensorial.
Segundo, aprendimos que las FPS son conscientes. Y que la consciencia puede ser explicada estructural-sistémicamente como resultado de la emergencia del pensamiento mediado por el signo. Los animales no humanos nunca refieren lo que sienten, si recuerdan lo que piensan, etc. Hoy el consenso parece ser que no lo hacen porque no tienen las herramientas para comunicar los estados de sus mentes. Pero tampoco hay evidencia concluyente de que ellos experimentan sus estados mentales como tales. En realidad no hay  necesidad de comunicar el estado de la mente para revelar si ha sido experimentada o no por un organismo. Sería suficiente y conclusivo la observación de situaciones donde los animales sin lenguaje toman el control de sus estados mentales: controlan sus emociones (a través de la meditación o la psicoterapia, por ejemplo), usan técnicas para elevar su memoria de los hechos de modo independiente al contenido, distinguen formas de operaciones del pensamiento y pueden elegir confiar en las mejores (como el pensamiento lógico). Creo que los organismos que no describen sus estados mentales – y que tampoco, sin ninguna excepción conocida por mí, pueden tomar el control de ellos – tienen estas limitaciones por la simple razón de que no son conscientes, no pueden experimentar su propia mente a diferencia de experimentar el mundo externo.

Sobre las características necesarias de las FPS

Vygotski describió 11 características de las FPS, si no más. Ahora la cuestión es, si su temprana definición debería ser revisada quitando y/o agregando características. Como ven, yo no pregunto si las FPS existen; la evidencia por la existencia de formas especiales de organización de la mente humana es lo suficiente fuerte para apoyar la idea. Así la cuestión es, cómo caracterizar las FPS. ¿Podemos mantener las características definitorias de Vygotski? En parte ya he contestado a esa pregunta; la respuesta es: no, no podemos seguir confiando solo en ellas. En mi discusión de arriba, las ideas de Vygotski han sido  modificadas, aclaradas, elaboradas y desarrolladas. En primer lugar, Vygotski no enlistó las características de las FPS como yo lo hice; éstas debieron ser escogidas de sus diferentes trabajos. Así tampoco hubo discusión acerca de si cada una de las características es individualmente necesaria, si ello agrega comprensión a todas las FPS. Después modifiqué y extendí también las ideas de Vygotski. Por ejemplo, él no dio las características definitorias de los signos, no explicó por qué las FPS deben ser sociales, no explicó cómo la consciencia y la actividad voluntaria emergen con base en las FPS – hasta sus definiciones de la consciencia fueron confusas, y por último no explicó por qué la ontogenia de las FPS debe recapitular la historia de ellas.
Ahora, desde otra perspectiva, creo que hay toda la razón para conservar las 11 características de las FPS, discutidas primero por Vygotski. No voy a entrar más en detalles  y solo daré algunas ideas de cómo cada una de las características es necesaria. Primero, la naturaleza sistémica de las FPS es la base que permite distinguir las características de las partes de las características del todo emergente, y obtener una comprensión coherente de cuáles FPS son y qué sigue de su emergencia. Segundo, el hecho que las FPS se desarrollan de procesos naturales nos ayuda a percatarnos de cómo la organización cultural del ambiente es necesaria pero insuficiente para el desarrollo de las FPS: sin los procesos naturales no habría desarrollo cultural individual. Así también somos empujados a crear una teoría del desarrollo donde la naturaleza de los procesos naturales sea explícitamente tomada en cuenta. Tercero, la naturaleza de las FPS mediada por el signo obtiene otro significado cuando la ponemos explícitamente en la teoría estructural-sistémica y buscamos también las raíces naturales de los signos y del pensamiento mediado por el signo. La definición de los signos con cuatro características complementarias también fundamenta la comprensión de cómo y por qué la estructura de la mente cambia con la emergencia de las FPS. No podríamos comprender por qué los signos pueden ser usados de modo diferente de sus referentes a menos que tomemos en cuenta la cuarta característica de las FPS: ellas son formas de cooperación psicológica. Quinto, la naturaleza interiorizada de las FPS es necesaria para entender cómo exactamente el ambiente culturalmente organizado está relacionado con el desarrollo de la mente cultural individual: no hay flujo unidireccional de “fuera” hacia “dentro” sino más bien la reorganización estructural de lo individual en el proceso de dar sentido activo al ambiente. Sexto, la naturaleza  histórica de los significados de los signos es necesaria para comprender cómo las innovaciones culturales e individuales de los significados culturales están relacionados unos con otros. Desde otra perspectiva, séptimo y octavo, la naturaleza consciente y voluntaria de las FPS revela los cambios cualitativos de la mente individual que tiene lugar con la emergencia de las FPS. Nos percatamos que la acción consciente y voluntaria no sigue de las FPS sino más bien refleja la naturaleza de ellas. Esto, a su vez – y nueve – nos ayuda a entender cómo los cambios de la organización psíquica individual están relacionados con los cambios cualitativos en los modos como el individuo se relaciona con su medio. Solo los humanos pueden armonizar sus relaciones con su ambiente al tomar el control de sus propias funciones corporales y mentales. Décimo, del hecho que las FPS se desarrollan a través de la jerarquía de los cambios estructurales del significado del signo, descubrimos toda la complejidad de los problemas que tenemos si queremos entender la mente humana. Esta sola característica sería suficiente para tener consistentemente en mente que sin saber cómo exactamente el pensamiento está organizado, no podemos comprender la conducta humana. Aprendemos que las conductas externamente similares pueden emerger con base en estructuras mentales internamente diferentes y viceversa. Así a través de conocer nada más lo que hacen los humanos, nunca entenderemos la mente humana. Y finalmente, hallamos un fuerte requerimiento para la teoría de las FPS: si la teoría no puede encajar en un todo coherente de las líneas cultural-histórica e individual del desarrollo, la teoría ha fallado.
Me gustaría agregar una idea final. Como ya mencioné arriba, al discutir las características de las FPS, algunas de ellas son secundarias, siguen lógicamente a otras. Por el momento, pienso, deberíamos tener en mente las 11 percatándonos al mismo tiempo que algunas de ellas deben ser tomadas más como recordatorio o ideas de valor  heurístico mientras que otras son necesarias para la definición de las FPS. Tentativamente, yo diría que las cuatro primeras son individualmente necesarias – y colectivamente suficientes. Además, el reconocimiento de la naturaleza del desarrollo de las FPS – la teoría de los estadios del desarrollo y el principio de la recapitulación – debería ser agregado como hechos empíricos. Estos estadios del desarrollo no pueden ser deducidos de las primeras cuatro características sino que necesitan ser descubiertos a través del estudio de las FPS, mediante verdaderos estudios psicológicos, estudios que respondan a la pregunta cómo la conducta externa ha sido psíquicamente creada. El resto de las características sigue de las primeras cuatro.

Referencias

Anojin, P. K. (1978). Filosofskiy smuisl problemui yestiéstviennovo i iskússtviennovo intiellekta. Significado filolsófico del problema del intelecto natural y artificial. En ruso. Originalmente publicado en 1973. En F. V. Konstantínov, B. F. Lómov, & V. B. Schvuírkov (Eds.), P. K. Anojin. Ízbrannuiye trudý. Filosófskie aspiekty teorii funktsionalnoi sistemui (pp. 107–124). Moskvá: Nauka.
Archimedes. (1897). On floating bodies. In T. L. Heath (Ed.), The works of Archimedes (pp. 253–300). Cambridge: Cambridge University Press.
Aristotle. (1984a). Metaphysics. In J. Barnes (Ed.), The complete works of Aristotle. The revised Oxford translation (Vol. 2, pp. 1552–1728). Princeton: Princeton University Press.
Aristotle. (1984b). In J. Barnes (Ed.), The complete works of Aristotle. The revised Oxford translation (Vol. 2, pp. 1729–1867). Princeton: Princeton University Press.
Aristotle. (1984c). On the soul (De Anima). In J. Barnes (Ed.), The complete works of Aristotle. The revised Oxford translation (Vol. 1, pp. 641–692). Princeton: Princeton University Press.
Aristotle. (1984d). Physics. In J. Barnes (Ed.), The complete works of Aristotle. The revised Oxford translation (Vol. 1, pp. 315–446). Princeton: Princeton University Press.
Aristotle. (1984e). Politics. In J. Barnes (Ed.), The complete works of Aristotle. The revised Oxford translation (Vol. 2, pp. 1986–2129). Princeton: Princeton University Press.
Barnhart, R. K. (Ed.). (1988). Chambers dictionary of etymology. New York: H. W. Wilson Company.
Cole,M. (1996). Cultural psychology. A once and future discipline. Cambridge: The Belknap Press of Harvard University Press.
Descartes, R. (1985a). Discourse on the method of rightly conducting one’s reason and seeking the truth in the sciences. (Originally published in 1637). In J. Cottingham, R. Stoothoff, & D. Murdoch (Eds.), The philosophical writings of Descartes (Vol. 1, pp. 111–151). New York: Cambridge University Press.
Descartes, R. (1985b). The world. (Originally written in 1629–1633, published in 1664). In J. Cottingham, R. Stoothoff, & D. Murdoch (Eds.), The philosophical writings of Descartes (Vol. 1, pp. 81–98). New York: Cambridge University Press.
Gleitman, H., Gross, J., & Reisberg, D. (2011). Psychology (8th ed.). New York: W. W. Norton and company.
Haeckel, E. (1905a). The evolution of man. A popular scientific study. Vol I. Embryology or ontogeny (5th ed.). New York: G. P. Putnam’s Sons.
Haeckel, E. (1905b). The evolution of man. A popular scientific study. Vol II. Human stem-history or phylogeny (5th ed.). New York: G. P. Putnam’s Sons.
Konstantínov, F. K., Lómov, B. F., & Shvuírkov, B. V. (Eds.). (1978). P. K. Anojin. Ízbrannuiye trudý. Filosófskie aspiekty teorii funktsionalnoi sistemui. Moskvá: Nauka.
Leóntiev, A. N. (1981). Problemui razvitia psíjiki. (Problemas del desarrollo de la psique. En ruso). Moskvá: Izdátielstvo Moskóvskovo Univiersitieta.
Locke, J. (1908). An essay concerning human understanding. Books I and II. (Originally published in 1710). In J. A. St. John (Ed.), The philosophical works of John Locke (Vol. 1, pp. 110–541). London: George Bell and Sons.
Lotman, J. M. (1978). Dinamícheskaya modiel semiotícheskoi sistemui. Acta et Commentationes Universitatis Tartuensis, 464, 18–33.
Lotman, J. M. (1981a). Mozg-tekst-kultura-iskússtviennuiy intelekt. Siemiótika i Informátika, 17, 3–17.
Lotman, J. M. (1981b). Semiótika kultury i poniátie tieksta. Acta et Commentationes Universitatis Tartuensis, 515, 3–7.
Lotman, J. M. (1992a). Kultura i vzryv. Moskvá: Gnosis (Progress).
Lotman, J. M. (1992b). O dinámikie kultury. Acta et Commentationes Universitatis Tartuensis, 936, 5–22.
Münsterberg, H. (1899). Psychology and history. Psychological Review, 6, 1–31.
Popper, K. (2002). The logic of scientific discovery. (Originally published in German in 1935). London: Routledge.
Toomela, A. (1996a). How culture transforms mind: a process of internalization. Culture and Psychology, 2(3), 285–305.
Toomela, A. (1996b). What characterizes language that can be internalized: a reply to Tomasello. Culture and Psychology, 2(3), 319–322.
Toomela, A. (2000a). Activity theory is a dead end for cultural-historical psychology. Culture and Psychology, 6(3), 353–364.
Toomela, A. (2000b). Stages of mental development: where to look? Trames: Journal of the Humanities and Social Sciences, 4(1), 21–52.
Toomela, A. (2003a). Afterword: Animals, brain, culture, and children - the emerging picture from complementary perspectives. In A. Toomela (Ed.), Cultural guidance in the development of the human mind (pp. 229–241). Westport: Alex.
Toomela, A. (2003b). Culture as a semiosphere: On the role of culture in the culture-individual relationship. In I. E. Josephs (Ed.), Dialogicality in development (pp. 129–163). Westport: Praeger.
Toomela, A. (2003c). Development of symbol meaning and the emergence of the semiotically mediated mind. In A. Toomela (Ed.), Cultural guidance in the development of the human mind (pp. 163–209). Westport: Alex.
Toomela, A. (2007a). Culture of science: strange history of the methodological thinking in psychology. Integrative Psychological and Behavioral Science, 41(1), 6–20. doi:10.1007/s12124-007-9004-0.
Toomela, A. (2007b). Unifying psychology: Absolutely necessary, not only useful. In A. V. B. Bastos & N.M. D. Rocha (Eds.), Psicologia: Novas direcoes no dialogo com outros campos de saber (pp. 449–464). Sao Paulo: Casa do Psicologo.
Toomela, A. (2008a). Activity theory is a dead end for methodological thinking in cultural psychology too. Culture and Psychology, 14(3), 289–303. doi:10.1177/1354067X08088558.
Toomela, A. (2008b). Kurt Lewin’s contribution to the methodology of psychology: From past to future skipping the present. In J. Clegg (Ed.), The observation of human systems. Lessons from the history of anti-reductionistic empirical psychology (pp. 101–116). New Brunswick: Transaction Publishers.
Toomela, A. (2008c). Variables in psychology: a critique of quantitative psychology. Integrative Psychological and Behavioral Science, 42(3), 245–265. doi:10.1007/s12124-008-9059-6.
Toomela, A. (2009). How methodology became a toolbox - and how it escapes from that box. In J. Valsiner, P. Molenaar, M. Lyra, & N. Chaudhary (Eds.), Dynamic process methodology in the social and developmental sciences (pp. 45–66). New York: Springer.
Toomela, A. (2010a). Biological roots of foresight and mental time travel. Integrative Psychological and Behavioral Science, 44(2), 97–125. doi:10.1007/s12124-010-9120-0.
Toomela, A. (2010b). Methodology of idiographic science: Limits of single-case studies and the role of typology. In S. Salvatore, J. Valsiner, J. T. Simon, & A. Gennaro (Eds.), Yearbook of idiographic science, Volume 2/2009 (pp. 13–33). Rome: Firera & Liuzzo Publishing.
Toomela, A. (2010c). Poverty of modern mainstream psychology in autobiography. Reflections on A History of Psychology in Autobiography, Volume IX. Culture and Psychology, 16(1), 127–144. doi: 10.1177/1354067X09344892.
Toomela, A. (2010d). Quantitative methods in psychology: inevitable and useless. Frontiers in Psychology, 1(29), 1–14. doi:10.3389/fpsyg.2010.00029.
Toomela, A. (2011). Travel into a fairy land: a critique of modern qualitative and mixed methods psychologies. Integrative Psychological and Behavioral Science, 45(1), 21–47. doi:10.1007/s12124-010-9152-5.
Toomela, A. (2012). Guesses on the future of cultural psychology: Past, present, and past. In J. Valsiner (Ed.), The oxford handbook of culture and psychology (pp. 998–1033). New York: Oxford University Press.
Toomela, A. (2014a). Mainstream psychology. In T. Teo (Ed.), Encyclopedia of critical psychology (pp. 1117–1125). New York: Springer.
Toomela, A. (2014b). Methodology of cultural-historical psychology. In A. Yasnitsky, R. van der Veer, & M. Ferrari (Eds.), The Cambridge handbook of cultural-historical psychology (pp. 99–125). Cambridge: Cambridge University Press.
Toomela, A. (2014c). A structural systemic theory of causality and catalysis. In K. R. Cabell & J. Valsiner (Eds.), The catalyzing mind. Beyond models of causality (pp. 271–292). New York: Springer.
Toomela, A. (2015a). Kultuur, kõne ja Minu Ise. (Culture, speech, and My Self). Tallinn: Eesti Keele Sihtasutus.
Toomela, A. (2015b). Vygotsky’s theory on the procrustes’ bed of linear thinking: Looking for structuralsystemic Theseus to save the idea of ‘social formation of mind’. Culture and Psychology.
Toomela, A., & Valsiner, J. (Eds.). (2010). Methodological thinking in psychology: 60 years gone astray? Charlotte: Information Age Publishing.
Valsiner, J. (2006). The semiotic construction of solitude: processes of internalization and externalization. Sign Systems Studies, 34(1), 9–35.
Valsiner, J. (2007). Constructing the internal infinity: dialogical structure of the internalization/externalization process - a commentary on Susswein, Bibok, and Carpendale’s BReconceptualizing internalization^. International Journal for Dialogical Science, 2(1), 207–221.
Valsiner, J. (2012). A guided science. History of psychology in the mirror of its making. New Brunswick: Transaction Publishers.
Vitruvius, M. P. (1914). The ten books on architecture. In M. H. Morgan (Ed.), Vitruvius. The ten books on architecture (pp. 1–331). Cambridge: Harvard University Press.
Vygotskiy, L. S. (1926). Pedagoguícheskaia psijologuia. Kratkii kurs. (Psicología Educativa. Curso breve). Moskvá: Rabótnik Prosvieschenia.
Vygotskiy, L. S. (1934). Muishlienie i riech. Psijologuícheskie issledovania. (Pensamiento y habla. Investigaciones psicológicas). Moskvá: Gosudárstviennoie Sotsialno-ekonomícheskoie Izdátielstvo.
Vygotskiy, L. S. (1935a). Osnovui piedológuii. Lieningrad: Gosudárstviennuiy Piedagoguícheskii Institut ímeni A. I. Gerzena.
Vygotskiy, L. S. (1935b). Úmstviennoie razvitie dietiéi v protsesse obuchenia. Moskvá-Lieningrad: Gosudárstviennoie Uchebno-pedagoguícheskoie Izdátielstvo.
Vygotskiy, L. S. (1956a). Narushenie poniátii pri shizofrénii: K probliemie psijológuii shizofrenii. (Deterioro de los conceptos en la esquizofrenia: Sobre el problema de la psicología de la esquizofrenia. Originalmente publicado en 1932). En A. Leóntiev & A. R. Luria (Eds.), L. S. Vygotsky. Ízbrannuiye psijologuícheskie issledovania (pp. 481–496). Izdátielstvo Akadiémii Piedagoguícheskij Nauk RSFSR: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1956b). Razvitie vuíshij form vnimania v diétskom vózrastie. (Desarrollo de las formas superiores de atención en la edad inantil). Originalmente publicado en 1929. En A. Leóntiev & A. R. Luria (Eds.), L. S. Vygotskiy. Ízbrannuiye psijologuícheskie issliedovania (pp. 389–425). Izdátielstvo Akadiémii Piedagoguícheskij Nauk RSFSR: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1960a). Lektsii po psijológuii. (Originalmente presentadas como conferencias en 1932). En A. N. Leóntiev, A. R. Luria, & B. M. Tióplova (Eds.), L. S. Vygotskiy. Razvitie vuíshij psijícheskij funktsii. Iz nieopublikóvannuij trudov (pp. 233–363). Izdátielstvo Akadiémii Piedagoguícheskij Nauk RSFSR: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1960b). Povedenie zhivótnuij i chielovieka. (La conducta de animales y humanos. Originalmente escrito en 1929–1930). En A. N. Leóntiev, A. R. Luria, & B. M. Tióplova (Eds.), L. S. Vygotskiy. Razvitie vuíshij psijícheskij funktsii. Iz nieopublikóvannuij trudov (pp. 395–457). Izdátielstvo Akadiémii Piedagoguícheskij Nauk RSFSR: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1960c). Probliema razvítii is raspada vuíshij psijícheskij funktsii. En A. N. Leóntiev, A. R. Luria, & B. M. Tióplova (Eds.), L. S. Vygotskiy. Razvitie vuíshij psijícheskij funktsii. Iz nieopublikóvannuij trudov (pp. 364–383). Izdátielstvo Akadiémii Piedagoguícheskij Nauk RSFSR: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1982a). Mietódika refleksologuícheskovo i psijologuícheskovo issliedovania. En A. R. Luria & M. G. Yaroshevskiy (Eds.), L. S. Vygotskiy. Sobranie sochiniénii. Tom 1. Voprosy teórii i istórii psijológuii (pp. 43–62). Piedagóguika: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1982b). O psijologuícheskij sistiémaj. (Originalmente una conferencia  presentada en 1930). En A. R. Luria & M. G. Yaroshevskiy (Eds.), L. S. Vygotskiy. Sobranie sochiniénii. Tom 1. Voprosy teórii i istórii psijológuii (pp. 109–131). Piedagóguika: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1982c). Probliema soznania. Zápis osnovnuij polozhiénii doklada L. S. Vygótskovo. (El problema de la consciencia. Notas de la presentación de Vygotskiy. En ruso). En A. R. Luria & M. G. Yaroshevskiy (Eds.), L. S. Vygotskiy. Sobranie sochiniénii. Tom 1. Voprosy teórii i istórii psijológuii (pp. 156–167). Piedagóguika: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1982d). Soznanie kak probliema psijológuii povedenia. (La consciencia como problema de la psicología de la conducta. Originalmente publicado en 1925). En A. R. Luria & M. G. Yaroshevskiy (Eds.), L. S. Vygotskiy. Sobranie sochiniénii. Tom 1. Voprosy teórii i istórii psijológuii (pp. 78–98). Piedagóguika: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1983a). Istoria razvitia vuíshij psijícheskij fúnktsii. (Originalmente escrito en 1931). En A. M. Matiúshkina (Ed.), L. S. Vygotskiy. Sobranie sochiniénii. Tom 3. Probliemui razvitia psíjiki (pp. 5–328). Piedagóguika: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1983b). K voprosu o kompensatornuij protsiéssaj v razvítii úmstvienno otstálovo riebionka. (El problema de los procesos compensatorios en el desarrollo de los niños  mentalmente retrasados. Originalmente escrito en 1931). En A. V. Zaporózhets (Ed.), L. S. Vygotskiy. Sobranie sochiniénii. Tom 5. Osnovui diefiektológuii (pp. 115–136). Piedagóguika: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1983c). Probliema úmstviennoi otstálosti. (El problema del retardo  mental. En ruso originalmente publicado en 1935). En A. V. Zaporózhets (Ed.), L. S. Vygotskiy. Sobranie sochiniénii. Tom 5. Osnovui diefiektológuii (pp. 231–256). Pedagóguika: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1984a). Piedológuia podrostka. (Originalmente publicado en 1930–1931). En D. B. Elkonin (Ed.), L. S. Vygotskiy. Sobranie sochiniénii. Tom 4. Diétskaia psijológuia (pp. 5–242). Pedagóguika: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1984b). Probliema vózrasta. (Originalmente escrito en 1932–1934). En D. B. Elkonin (Ed.), L. S. Vygotskiy. Sobranie sochiniénii. Tom 4. Diétskaia psijológuia (pp. 244–268). Pedagóguika: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1984c). Ránnieye dietstvo. (Infancia temprana; estenograma de conferencia de 1933/1934). En D. B. Elkonin (Ed.), L. S. Vygotskiy. Sobranie sochiniénii. Tom 4. Detskaja psikhologija (pp. 340–367). Pedagóguika: Moskvá.
Vygotskiy, L. S. (1986). Konkriétnaya psijológuiya chielovieka. (Psicología concreta de los humanos; originalmente un manuscrito de 1929 no publicado antes). Viéstnik Moskóvskovo Universitieta, Seria IV: Psijologuia, 1, 52–65.
Vygotsky, L. S. (1994). The problem of the cultural development of the child. (Originally published in 1929). In R. V. D. Veer & J. Valsiner (Eds.), The Vygotsky reader (pp. 57–72). Oxford: Blackwell.
Vygotskiy, L. S., & Luria, A. R. (1930). Etiudy po istórii poviedienia. Obieziana. Primitiv. Riebiónok. Moskvá-Lieningrad: Gosudárstviennoie Izdátielstvo.
Vygotsky, L. S., & Luria, A. (1994). Tool and symbol in child development. (Originally written in 1930). In R. V. D. Veer & J. Valsiner (Eds.), The Vygotsky reader (pp. 99–174). Oxford: Blackwell.
Wertsch, J. V., & Tulviste, P. (1992). L. S. Vygotsky and contemporary developmental psychology.
Developmental Psychology, 28(4), 548–557.
Wundt, W. (1916). Elements of folk-psychology. Outlines of a psychological history of the development of mankind. London: G. Allen.